Cartas del Desierto

Al gigante dormido

Te despediste de esta tierra un día seis de diciembre a las tres de la tarde. No hubo cosa alguna en tu vida, que te haya sido fácil. Al nacer te bautizaron en “artículo mortis”, tu vida y la de tu madre estaban en peligro.

Tu nombre José Antonio…mi padre, luchador incansable de todas las batallas, eras como un judío errante—viviste en todas partes, inquieto, inagotable.Sin embargo, había en ti una vena de artista.

Bastaba verte reparando una pieza de arte, un mueble, un cuadro. Entonces, te veías sereno, calmo, profundamente concentrado.Con enorme cuidado, tomabas cada pieza de un rompecabezas y así las colocabas una a una en su sitio. Por fin había quedado listo…era un mosaico que mostraba un puñado de monedas antiguas.No obstante, nunca tuviste la paciencia suficiente para ser coleccionista de algo. No sabías descansar—tu única y mayor pasión era el trabajo.

Tu deporte favorito era el béisbol, curiosamente éste es un deporte que demanda una enorme atención y largas horas de espera hasta que se haya terminado la última entrada. Eras el vendedor más grande del mundo y no había alma alguna que se te fuera viva. Siempre nos enseñaste que en la vida, la única cosa realmente vergonzosa era no trabajar y que la elegancia era lo último que una podía perder.

Detrás de tu armadura—dura como una cáscara de nuez, reposaba con calma un alma frágil y un corazón blandito y sensible, forjado a fuerza de golpes de martillo y picotazos de cincel.José Antonio, José Antonio…Apenas ahora entiendo lo que querías decirme-- que la vida no es fácil, que el exceso de amor mata y la dulzura atrae a las abejas. Tal vez, se te pasó la mano un poco…un poco más que un poco para serte sincera.

En más de una ocasión he sentido que me quiebro, como una varita de rosal. Pero mira guerrero, que desde tierra adentro ha nacido un olivo macizo y resistente, al tiempo que flexible. José Antonio—Anthony…Toño. Para nacer sufriste y para morir también.Mi vida es otra y en poco te he heredado, yo nací antes de tiempo…creo que tenía urgencia de llegar al mundo, nací sin contratiempos y fui niña. Mi vida ha sido mucho más agradable.

Yo colecciono barajitas de gozo y guardo solamente aquellas cartas que cuando las destapo me dicen cosas lindas. Acumulo endorfinas, para reírme mucho y cuando lloro, lloro a mares y me vuelvo un torrente, que escurre camino al mar. 


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