Cartas del Desierto

“Volver a nacer”

Te escribo a ti amiga mía, quien una y mil veces has caído y te has levantado.Y cuando parecía que finalmente te habían asestado un golpe mortal y certero, tal parece que al haberlo hecho, te inyectaron vida y fortaleza.

Paulatinamente y desde lo alto elevó su cornamenta la cabra montés, se alzó sobre sus patas traseras y con graciosa elegancia pareció sonreír al tiempo que decía… “Estoy muy lejos de morir”. 

A trotecito lento baja que baja las vereditas, mientras que a paso sólido y preciso, emprende el camino firme cuesta arriba, camino que ya no cuesta porque ya no hay escollos.Amiga mía la más querida. Has aprendido tarde algunas artes de la vida, has encontrado tardíamente la manera más corta de llegar a la cima.

Has abandonado todos los “clichés” que te impedían ver claramente, te has redescubierto, rehecho, reestructurado y eres la misma y otra a la vez.

Sabes que tienes un guía…es un macho cabrío.

Curiosamente no es mucho más viejo que tú…ah pero vaya que te ha llevado delantera.Él supo rebelarse a tiempo y se lanzó montaña a arriba en valiente y arriesgado ascenso. ¡Sí! Sé que responderás, es que los machos son más fuertes y tienen otra estructura. Al respecto, lo único que puedo contestarte es lo siguiente:“Es verdad, estás en lo cierto”, mas no lamentes el tiempo que declaras haber perdido. El tiempo no se pierde…el tiempo es un invento. ¡Pero mira mis arrugas! Muestras tu rostro ya surcado por las líneas de expresión en el  que ha dejado su marca,  la difícil pero excitante aventura de la vida.Amiga—hermana—gemela mía. Cada día presenta para ti un nuevo desafío.

El de “vivir tu vida, como tú lo decidas”.No tienes por qué dar explicaciones a alguien y tampoco tienes por qué admitir intromisiones.

A tu refugio solo entrarán aquellos quienes repiquen al unísono contigo y sean portadores de la buenaventura.Ahora como leona que cruza la sabana, te fundes y confundes con el pasto dorado que te cubre. ¡Un, dos, tres! Ahí está la presa…sigilosa y presta te mueves lentamente, te ocultas, callas…parece que desapareces.Dirás no sé si he vencido o no, pero que he luchado sin cesar por conquistar cielo y tierra…de eso no cabe la menor duda.

Alma gemela, cabra montés—leona libre en la sabana.Haz lo que tengas que hacer pero ¡Vive! ¡Sálvate de las aves de rapiña y las serpientes silentes que pican o estrangulan!Guarda silencio, calla y deja que las hienas aúllen tanto como quieran.Ésta es la última oportunidad que te ha dado la vida.

¡No la desperdicies y recuerda!¡Más vale morir de pie, que vivir de rodillas!  



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