Cartas del Desierto

Réquiem para un amigo

David: 

Me he vaciado en llanto…hoy ha llovido--el olorcito a barro…tierra mojada, las gotas de agua… “Aguas de marzo” con Armando en mi alma. Mi mejor amigo, mi hermano.

Aquel quien me libraba tanto de no exponerme al aire clandestino de su vida.Se me ha ido en un instante…en un instante, la vida me arrancó de un solo tajo al amigo entrañable y al motor de mi vida…la pasión por la academia y sin eso queda nada…la oquedad, el vacío.A Armando y a mí, la vida  nos llevó siempre juntos sin jamás acordarlo.Juntos hemos llegado a todas partes y juntos nos hemos ido de lo que más amábamos.Me queda en recompensa, el hecho de que mi amigo cómplice en la vida y la muerte, ha dejado la cátedra y los libros heroica y elegantemente.

A mí, la vida me asaltó a mano armada y me lanzó a la nada también en un instante.Herida tras heridas la vida,  fue robándole el aire en cada bocanada de humo…en cada sorbo de café y en cada trago de agua--ardiente.A mí me arrancan el aire y me matan de espanto los golpes que me asesta la vida brutalmente.Si Dios existe, conmigo se ha ensañado endemoniadamente, al punto de sentir que me arrastro al levantarme.

Poquito a poco me lo ha ido quitando todo…todo.Si me gustaba el canto, ahora apenas puedo respirar sin sentir que me asfixio. Escucho el silbidito que sale desde dentro. Oigo el ronroneo que producen mis bronquios agitados.

Los médicos le llaman alergia…yo digo que es tristeza pura--pena que se disfraza detrás de un cuerpo fuerte…fortísima armadura que enfrenta a la bestialidad del mundo, sin otra cosa más, que un corazón frágil y una sensibilidad que se vive en silencio.Cuerpo y mente de los que se desborda mi inmensa intensidad…tanta, tanta que no encuentra continente lo suficientemente grande para verterse.Amigo mío, te encuentro en el recuerdo y te extraño en la distancia.Armando--David, ya no sé con quién hablo. 


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