Cartas del Desierto

Mirada al infinito

Tengo la vida puesta y absolutamente entregada al infinito. Tengo la mirada puesta en el amor más que en el desamor.

Tengo la vida puesta y he echado una apuesta a la vida en favor de la creación.Con elegancia o sin ella, me alejo de todo aquello que me resulta tóxico y solamente me concentro en aquello que me resulta edificante y grato.He sentido los pasos silenciosos y acechantes del maligno y he mirado el rostro descompuesto de aquellos que me envidian.

La vida es solo una y merece vivirse y si una persigue abiertamente un objetivo no hay en ello algo más que seguirlo obcecadamente, como un lebrel persigue a su presa. No obstante es preciso que jamás consideremos que vivir ya no tiene sentido o bien que hemos perdido la guerra en contra de un destino que nunca elegimos.

Es justo que miremos cara al cielo y que con profunda ilusión nos juguemos la vida, en esa fascinante rifa en la que perseguimos la gloria cada día.Y cada día nos plantea un desafío y cada minuto nos sitúa de frente ante una encrucijada.

La vida es un gran teatro en el que todos jugamos, es toda una aventura más nunca ha resultado ser una falsa quimera.Es el espacio de lo inconcebible y es la apertura hacia lo fascinante, es un misterio…misterere…es lo que conocemos y lo que desconocemos, es un póker cerrado en el que una va abriendo cada una de las cartas con pavor y temblor… y va arrancando una a una, cada hojita que día con día va arrancando del calendario.

Y arranca una hoja y arranca otra y va coleccionando algo más que experiencia y colecciona canas y colecciona logros y guarda estampitas coronadas de gloria y desecha, rompe y tira aquellas a las que teme que le roben el alma. 


cabramontes57@gmail.com