Cartas del Desierto

México: entre la corrupción y la impunidad

Escribo esta carta dirigida a las autoridades. Nuestro país arde y las flamas se expanden por doquier.

La violencia nos acecha por doquier.

La realidad nos espanta y nos llena de susto, nos intimida y nos dolemos tremendamente cuando somos atacados, cuando nos hieren, cuando nos ofenden y cuando nos enfrentamos ante la posibilidad de morir a manos del asesino que nos acecha escondido tras de la puerta y nos ataca con violencia.

Vivimos ocultos, secuestrados, tenemos mucho miedo de salir de nuestras casas y también tenemos miedo de entrar de nuevo en ellas.

Luchamos sin cesar por forjarnos un patrimonio y repentinamente lo perdemos todo…todo hasta llegar al punto de poner en riesgo nuestras vidas. Y no nos queda más sino seguir…seguir hasta que un buen día la vida o la muerte…no lo sé, nos alcancen. Vivir, caminar, seguir de frente y mostrarle a la vida nuestro rostro con un sí, con un fíat y desafiar abiertamente a la vida o a la muerte…no lo sé.

Ayer fui yo quien estuvo en riesgo de perder la vida y hoy ha sido Esteban un heroico campesino a quien los asaltantes le han robado la raya y también la vida.México arde en llamas…incendio que jamás se extinguirá…fuego que ahora no se apaga con futbol, con teletones y telenovelas que nos hacen pensar que estamos en “la gloria”, porque aún no nos han dejado ciegos, sordos o inválidos y no nos han golpeado (como a Esteban) hasta haberlo matado.

El Estado mexicano que en otro tiempo operó como una poderosa maquinaria perfecta, hoy se deshace a pedazos y simple y llanamente ha fallado—agoniza  y debo confesar que tal situación me asusta y me horroriza.

Ayer fui yo, ahora Esteban y el que cuelga del puente con dos balas bien puestas una en cada sien. Él era un taxista “con quien se les pasó la mano”,( al menos eso dijeron los asaltantes, quienes aún bajo el influjo de las drogas lo único que querían era robarle el coche y sus ganancias del día).Mi patria arde y se quema…el pueblo se  levanta y por favor, ya no inventemos más farsas, ya no queremos seguir bailando por un sueño…no vivimos de sueños sino de realidades y ¿Acaso saben qué es lo que queremos?  Queremos única y sencillamente vivir en un país libre de corrupción e impunidad.

Queremos un México en el que reinen la igualdad, la fraternidad y legalidad.

¡Ese es el país que queremos, esa es nuestra patria por la que pelearemos, ese es el México que todos merecemos. 



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