Cartas del Desierto

Llamado a la justicia

Hoy quiero hacer un llamado a la justicia, justicia en todos los ámbitos de la vida.

Pagar lo justo es una obligación sin excepción y cuando no hay más alternativa que el despido, es nuestro deber indemnizar al trabajador conforme a la ley y si es posible, ser aún más generosos en lo que se les otorga.

Hoy me ha tocado a mí ser yo quien haya tenido que indemnizar a un trabajador y he hecho lo mismo  que apenas hace un año atrás mi patrón hizo conmigo. Mi  patrón no solo fue generoso, fue magnánimo y por ello, jamás me cansaré de agradecerle por todas sus bondades.

Así que yo les pido a todos los patrones que sean generosos con sus empleados y que de ser posible frenen el despido.

A los jóvenes les invito a pensar en la posibilidad de abrirse paso como emprendedores y a buscar nuevas formas de penetración en el mercado.

A los viejos les pido perdón, porque les dejado en el olvido…los hemos abandonado a su suerte y los hemos dejado solos.

Con el correr del tiempo, las pensiones de los viejos se han pulverizado y han quedado convertidas en la nada y ahora los vemos trabajando en los autoservicios, como veladores y en el peor de los casos, parados en las esquinas como pedigüeños.

Y mientras tanto, con la pobreza de todos, se enriquecen solamente unos cuantos.

Surgen por todas partes bazares y casas de empeño a donde la gente va a dejar lo que logró adquirir con el trabajo de toda una vida, porque no les queda otra cosa más que hacer.

Vivimos tiempos muy difíciles, no cabe duda de ello…por tanto es preciso que hoy más que nunca antes, caigamos en la cuenta acerca de nuestro deber de ser justos y generosos.


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