Cartas del Desierto

Fin de una generación

Te nos has ido bribón y como de costumbre, lo has hecho en silencio y cuando nadie te ha visto. Moriste como viviste…calladito…casi mudo y apaciblemente. Llegaste a casa después de haber vivido una de las experiencias más gozosas de tu  vida. ¡Había nacido María Regina! Tu primera bisnieta, al tiempo que su padre había obtenido el grado de maestro en ciencias. ¿Qué más podrías haber deseado en la vida? 

El tío Alberto siempre tan consentido.

Si bien tu infancia no fue fácil porque perdiste a tus padres cuando eras aún un pequeñín, el resto de tu vida fue una colección de éxitos, de enormes logros, de gozo…en tu haber tuviste al fin un balance extraordinario. Muy pocas caídas y una enorme cantidad de triunfos.

Gozaste de la vida hasta el último momento, la noche antes de partir cenaste y te bebiste al hilo un buen tequila doble.

Parece que ahora mismo te estoy viendo, con tus ojazos negros…como dijo un buen amigo tuyo…”Se nos fue Omar Shariff” y vaya que era cierto, el parecido entre tú y él era tan grande que no se si haberte dedicado a dirigir empresas fue más acertado, que haber sido galán de cine.

Te fuiste así de golpe nada más y no avisaste. Me pillaste en el andén del aeropuerto y yo sin atinar a hacer algo más que contestar llamadas. que una a una  llegaban como ráfagas.  

Confieso que por instantes sentí que me flaqueaban las piernas. De pronto me vi sola al tiempo que rodeada de una multitud.

La gente se arremolinaba a recoger su equipaje mientras yo me alejaba---me senté en una banca mientras miraba mi maleta dar una vuelta y otra y otra, ya no había una sola pertenencia más solo la mía. Por fin había dejado de sonar el cencerro de mi móvil. Yo ya lo había resuelto en vida  estuve siempre cerca y cosa rara en mí fui  paciente y cariñosa.

En ti veía el retrato de mi madre y de mi tía” están clonados te decía” y tú como de costumbre asentías con un movimiento de rostro que quería decir sí. No sé si fuiste  el último en partir de los rurales “tu grupo de campistas—cazadores laguneros”.

Lo que sí sé es que hasta el final salir al campo era el mayor de tus placeres.

Hasta en tu funeral te consintieron te despidieron como se le despide a un rey. ¡Ay! Cuanto te queríamos todos y tú con esa introversión que les caracterizó siempre a ti y a tus hermanas…simplemente te dejabas querer.

Más no por ser aparentemente sereno y apacible, eras apocado y pusilánime. ¡No! Que digo pero si eras duro e inamovible en tus convicciones y solo  con tu esposa fuiste de una docilidad asombrosa. Vivías para ella…era tu reina. 


cabramontes57@gmail.com