Cartas del Desierto

Carta a los viejos

A ti quien ahora atraviesas por esa etapa de la vida tan difícil como es la vejez, te escribo esta carta con objeto de hacerte un llamado a la esperanza.

Nunca estarás solo y jamás te faltará un trozo de pan y un vaso de agua caliente en la mesa.

A ti, a ti te escribo esta carta con todo cariño. Viste envejecer  a tus  padres y los acompañaste a morir.

Los años se me fueron yendo de a poquito y sin sentirlo y mira sin siquiera darme cuenta me vi expuesta a un sin fin de vicisitudes.

Y es que nadie nos dijo que la vida iría a ser fácil…a todo se nos ha enseñado menos a vivir.

Sí es verdad que te has   enfrentado ante la  situación de tener que adaptarte  a los signos de los tiempos.

 Nos hemos ido poniendo viejos y muchos años han pasado y hemos visto como aquel amigo al que amábamos tanto ha muerto prematuramente y de repente.

Y aquel otro amigo que se ha marchado y  de un solo arrancón nos ha dejado un vacío en el corazón.

Y sin siquiera saberlo habrás de aprender a estar ocupado

Y no jamás habrás de temerle  a la vida y no  mirarás  a atrás siquiera un minuto…ni un solo segundo.

Y sabes que te estás poniendo viejo y que estás enfermo y que la vida ahora te ha situado ante la gran dificultad de encontrar empleo.

Los jóvenes han ido ocupando tu lugar y es preciso que tú les dejes espacio para que ellos crezcan y avancen.

La vida para ellos ahora es más difícil y se les ha ido haciendo cada vez más complicada.

Y que decir del final…en ese ni siquiera hay que pensar. Aún no sabes  quien habrá de acompañarte en el último momento de tu vida y sin duda habrán de ser muy pocos, tal vez los que te sobrevivan y aquellos que se acuerden de ti.

Pero tú siempre acuérdate que siempre habrá algún amigo o alguna amiga que siempre habrá de estar pensando en ti…pensando en ti…como ahora te he pensado yo.

Lo único que yo puedo decirte, es que yo siempre habré de estar pensando en ti…como ahora pienso.


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