Cartas del Desierto

Aprender del silencio

Escribo esta carta para todas aquellas personas quienes por diversas razones, han estado expuestas al uso continuo de la palabra.Escribo estas líneas para aquellas personas quienes han hecho uso de la palabra como herramienta para trabajar.

En ocasiones están tan habituadas a hablar, que de pronto eso se convierte en un discurso interminable que fastidia al receptor.Algo semejante les ha ocurrido a aquellas personas quienes durante años han vivido solas.Entonces la interacción con los demás resulta demasiado cansada e incluso les llega a resultar tan molesta que les harta.El receptor necesita ser escuchado y también quiere ser atendido por los demás.

La palabra es un enorme y brillante instrumento que hace posible que las personas pongan en acto su creatividad y su capacidad para comunicarse.Para aquel que escribe, la palabra es un medio de expresión de aquello que son.

En realidad, el que escribe se escribe…se describe a sí mismo. Aquel que elabora un ensayo…se ensaya a sí mismo, quien escribe un manifiesto, se manifiesta a sí mismo.

Sí la palabra es útil, es necesaria y es también un arma cargada de futuro.Para ti quien usa la palabra, la palabra es también un instrumento de demanda.Y quien formula una demanda, se demanda a sí mismo. 


cabramontes57@gmail.com