Voces Ibero

Del silencio y otras cosas

El verdadero silencio, es aquel al que hacen alusión, las personas quienes tienen el don de estar consigo mismas y guardar para sí toda aquella información, que consideran verdaderamente relevante.
Pero existe otro tipo de silencio. Ese es el silencio aparente, que pretenden guardar otras personas, quienes lejos de observar la discreción a la que hacen alusión, lo que pretenden hacer, es comunicar secretos a voces que eventualmente, pueden originar divisiones y fracturas en los entornos colectivos.
El silencio real, es aquel, que se hace evidente en la presencia y la actitud serena e impasible de las personas, es la capacidad de resistir ante los embates de la realidad…es persistir y resistir, sin desistir, ante las grandes o pequeñas dificultades que la vida les presenta.
El silencio, da espacio a la puesta en acto de la capacidad creativa de la gente. Abre puertas y ventanas al aprendizaje y al conocimiento—conocimiento de la persona en sí, del otro y también de lo otro.
En el silencio se dilatan el corazón y la mente, se abre la inteligencia, para que surja el verdadero ser—el sujeto, o la sujeto auténticos.
El falso silencio, se expresa como una realidad aparente que  sólo refleja la existencia del, la sujeto inauténtico. De, quien se enmascara tras la sombra de su ser falso. Ese, es un silencio que se hace evidente, en el secreto a voces…en lo que no se dice frontalmente…silencio, que se esconde detrás del rumor…tira la piedra y esconde la mano.
Silencio que hace tanto ruido, que altera las conciencias…las envenena.
En todo caso, el ser auténtico, se guarda para sí lo más valioso y por tanto importante…su intimidad y la de los demás, aunque en su apasionado transitar por la vida, exprese con vehemencia lo que siente…lo que piensa…lo que vive.