Voces Ibero

El poderoso poder de cambio de la mente

“ Si aquello que estás haciendo hasta ahora, no te funciona, no cabe duda, de que siempre obtendrás los mismos resultados”.



Hasta ahora, las neurociencias, han sido las disciplinas menos atendidas por las ciencias de la salud. Sin embargo, en la actualidad, éstas disciplinas han cobrado una enorme importancia, pues en gran medida, nos pueden guiar hacia la comprensión, del comportamiento humano y de algunos cambios positivos que la persona puede lograr, a nivel cognitivo—conductual.
El cerebro humano, es el ordenador más portentoso que conocemos hasta ahora y por tanto, puede ser reprogramado. De tal manera, que siempre es susceptible de introducir en su memoria, nuevos aprendizajes, y echar fuera aquellos, que nunca le han resultado beneficiosos, o que si bien, en un momento dado le resultaron útiles, en el presente ya no lo son más.
“La mente”,  como solemos denominarle, posee gran capacidad de memoria y ésta, es capaz de almacenar información que data incluso desde antes de nuestro nacimiento. Alguna de esa información, se queda impresa en nuestro inconsciente, mientras que otra se hace consciente y aflora a manera de recuerdos, ya sean éstos positivos y edificantes, o más bien, negativos y dolorosos.
Lamentablemente y por una serie de motivos que aún desconocemos, algunas personas, suelen traer a su mente, o bien, evocar el recuerdo, de aquellas vivencias y sentimientos que fueron dañinas para ella o él. Lo primero que traen a la memoria estas personas, es una recreación, de aquellas escenas o momentos, que han signado su vida de manera dolorosa. Cuando el cerebro se activa de esta manera, emergen a la conciencia del sujeto, otros sentimientos, tales como la experiencia de fracaso, futilidad, dolor, resentimiento, auto-devaluación, pérdida en la confianza en sí mismo y la autoestima, miedo—parálisis que impide crecer y vivencia de un sentimiento de desaliento y en ocasiones, “ un deseo de querer darse por vencido”…entonces, la persona ya no quiere luchar más, hacer más, ir a más. Todo menos volver a pasar por lo que ya ha vivido, una y otra y otra vez. En el peor de los casos, las personas, movidas por la compulsión a la repetición, recurren una y otra y otra vez, en torno a una conducta que las lleva a incidir justamente, en aquellas pautas de comportamiento que en reiteradas ocasiones, han mostrado ser dañinas y destructivas para ellas. No obstante, cuando me he detenido a observar a aquellos , quienes a pesar de haber vivido situaciones realmente devastadoras y que  incluso en este instante presente, atraviesan , por una situación límite, siempre se muestran alegres, dispuestas, generosas, abiertas, incluyentes, amorosas, optimistas y mantienen abiertas, las puertas de su casa y de su corazón. Éstas personas, son aquellas, quienes evaden cualquier posibilidad,  de hacer comentarios en relación, con toda situación o acontecimiento que haya sido, o sea trágico, doloroso, frustrante, amenazante, devaluatorio e incluso aún, cuando éste haya “calado hondo en el núcleo del sí mismo de la persona”.
Antes bien, estas mujeres y hombres, siempre utilizan su mente, con una aguda inteligencia emocional, de tal manera, que nunca se detienen a mirar, aquellas cosas que no marchan bien, y en lugar de ello,  se ocupan en estar siempre atentas, a aquellas cosas que le aportan plenitud y gozo auténticos. Las y los sujetos, quienes tienen la capacidad de ver las cosas bajo la iluminación de dicha luz, son aquellas, quienes realmente se consideran, como “genios de la inteligencia emocional”.
Todo ser humano, es capaz de modificar y reorientar su pensamiento, hacia una forma mucho más constructiva e iluminada de ver las cosas.
Para lograrlo, sólo hace falta descubrir cómo es que hemos percibido e interpretado la realidad hasta el día de hoy, y cómo quisiéramos situarnos ante ella ahora. Para unos, el proceso será más fácil que para otros…”Sin embargo…se puede  “ Cambiar siempre es una posibilidad para la persona…pero es una, quien decide acerca de si quiere hacerlo o no”.