Voces Ibero

Luchar para cambiar


Hay quien afirma, que es imposible cambiar y eso, en cierta forma, es cierto, pues todos nacemos dotados de un determinado  equipo genético, mismo que nos dota de un temperamento que es imposible cambiar. Así como tampoco podemos cambiar nuestro color de piel, nuestra talla o nuestra estatura.
También es cierto, que la formación que recibimos durante el transcurso de nuestras vidas y el impacto que ésta tiene en las mismas deja una profunda huella en nuestras existencias.
También, la vida nos sitúa ante ciertas circunstancias, que de alguna manera nos marcan y nos impactan.
Sin embargo, aún así y con todo ello, aún y cuando no podamos cambiar ciertas condiciones de nuestra existencia, sí somos libres de elegir la manera como queremos vivir, qué es lo que queremos hacer durante nuestra estancia en la tierra y  qué es lo que deseamos cambiar.
No obstante, para que eso suceda, es necesario que pongamos todos los medios que tengamos a nuestro alcance. También es necesario, que aprendamos de nuestros errores y de aquellas cualidades que vemos que tienen los demás y que nos parece adecuado tomarlas en cuenta para incorporarlas a nuestras vidas.
Así y desde esta óptica, es que podemos asumir, que el ser humano siempre puede ser de otra manera, que no hay carta alguna que sea inamovible y que la vida siempre nos guarda enormes sorpresas, mismas que pueden cambiar el rumbo de nuestras existencias.
Lo único que sí es absolutamente cierto, es lo siguiente, si existen algunas cosas que hacemos y que han probado no ser útiles en nuestras existencias, y aún así seguimos haciéndolas, el resultado va a ser siempre el mismo, de tal manera, que ahí, cuando descubramos que existen ciertas actitudes o conductas, que han probado no habernos dado el resultado deseado es señal de que debemos dejar de hacerlas.
Cambiar ciertos hábitos o patrones de vida, no es tarea fácil. Sin embargo, tampoco es imposible, pues una vez que  hemos caído en la cuenta de  nuestras carencias y deficiencias de personalidad, el principio del cambio ha comenzado.
Cambiar ciertos patrones y actitudes de vida, es como aprender a caminar, de tal manera, que en el principio del cambio,  habremos de caer y levantarnos  una y otra vez, hasta que finalmente logremos  vencer uno a uno, esos hábitos que si bien, en un momento de  nuestras vidas nos resultaron útiles, ahora ya no solamente no lo son, sino que  nos han resultado perjudiciales y hasta dañinos.
Todo gran cambio, comienza por la realización de pequeños cambios. Así, uno a uno, hasta que finalmente  somos capaces de ir a más y logramos  llevar a cabo, aquellos grandes cambios que  nos permitirán gozar de una vida más plena y feliz.
Tener anhelos e ir en pos de ellos, siempre es un gran dínamo en la vida. No obstante, éstos no deben convertirse en apegos, ya todo apego es un lastre. Estar apegado, se traduce en un “estar pegado” y todo aquello a lo que  nos a-pegamos, termina por convertirse en una obsesión, en un comportamiento compulsivo, que al final terminará por convertirse en un fracaso.