Sí contamos

Y sí, contamos

La clase política gobernante actúa como si los ciudadanos no contáramos. Sabemos poco de las decisiones que toman. Los espacios de participación son acotados y diseñados para servir a intereses ajenos al bienestar general. La corrupción y la opacidad minan y desgastan la confianza en la democracia y las instituciones.

No les importa. Somos tomados en cuenta, sí, para cobrarnos impuestos; y claro, para pedirnos el voto. Y eso a veces porque en México

– Coahuila en particular- está más que demostrado que la maquinaria de las redes clientelares permanece bien aceitada, funcionando con o sin nuestro consentimiento.

Pero, se equivocan. Los ciudadanos sí contamos y lo hacemos cada vez más. Nos estamos organizando.

Nos hacemos notar no sólo a través de la protesta. Estamos pasando de la queja paralizante a la acción con propuesta, porque somos capaces de generar ideas detonadoras de cambios, pues somos quienes padecemos los problemas. 

Poco a poco, hemos aprendido que los únicos beneficiados con el discurso de “esto no va a cambiar”, son precisamente los mismos que prefieren mantenernos aturdidos, frustrados e ignorantes. 

Juntos y organizados, los ciudadanos sí contamos.  Contamos porque, pese a su negativa a transparentar, somos cada vez más los que los vigilamos y vamos revelando el destino de los recursos públicos, que no son de su propiedad sino de los ciudadanos. 

Contamos, además, porque nuestra presencia unida los está obligando a reconocer que el norte de toda auténtica gestión pública debe ser la prosperidad de todos.

Tenemos en nuestras manos las herramientas para contar y nos estamos uniendo para usarlas. Hay aún enormes resistencias por parte de la clase gobernante que se niega a aceptar que no es dueña de la nación ni de su riqueza. También habrá escepticismo de muchos ciudadanos.  

No obstante, poco a poco se suman voluntades. De un lado y de otro se va abriendo paso una nueva era en la que los ciudadanos en verdad contamos. De nuestra participación cada vez más decidida, depende que los nuevos instrumentos, como la Ley General de Transparencia y el Sistema Nacional Anticorrupción, no se conviertan en actos de simulación que enmascaren la opacidad y el mal uso de los recursos públicos que todavía abundan.

En la medida en que seamos más las personas unidas y comprometidos, a los gobernantes no les quedará otro camino que aceptar que, los ciudadanos, sí contamos. 


Twitter: @nonobarreiro