Sí contamos

Más allá de las reglas

El combate a la corrupción no sólo debe traducirse en un conjunto de reglas o nuevas normativas, para lograr cambios sustanciales tendríamos que modificar actitudes y atender de frente cuestionamientos éticos que rigen a la sociedad.  


En últimas fechas hemos sido testigos de los aspavientos de la clase política que busca probar de forma desesperada su inocencia. La red de complicidades parece debilitarse y el cinismo es hoy un arma para no dejar los privilegios de vivir en total impunidad.  


Nos restriegan los empleos generados, las obras públicas y los supuestos beneficios que trajo consigo la adquisición de millonarios endeudamientos, como sí eso fuera un favor que hacen los gobiernos y no un deber con la ciudadanía.


2016 fue un año de avances en términos de participación de la ciudadanía. La creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) sin duda es un acierto, pero también se corre el riesgo de caer en la simulación. Una cosa debemos tener presente: la partidocracia tiene la cuchara bien metida en este asunto. Y aunque la saque, el modelo se llevará años en su consolidación.


En cuestión de transparencia, también hay aspectos que deben verse como pequeños pasos hacia adelante. Cada vez existen más portales digitales con información disponible de todos los niveles de gobierno; sin embargo, una de las más importantes, la Plataforma Nacional de Transparencia, continúa con fallas y los sujetos obligados aún incumplen con publicar la información mínima de oficio.


Iniciativas como la Ley 3 de 3 y el reto de Publicidad Abierta, promovidas por organizaciones de la sociedad civil, han sentado un precedente en la forma en la que se construye una demanda ciudadana con propuesta y objetivos alcanzables.  Pero, ganarle batallas a la corrupción, implica ir más allá de las reglas.


La tarea demanda por lo menos tres aspectos básicos: voluntad sostenida, políticas sólidas para su combate y transparencia rigurosa. Por supuesto, el cinismo queda de lado.


@nonobarreiro