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#EspionajeAbierto; mina la confianza

De ser el presidente del Comité Directivo de la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA) a no contar con la sociedad civil mexicana. Así de contrastante fue el papel desempeñado por Enrique Peña Nieto, en su intento por implementar la iniciativa multilateral, conformada por 75 países, para promover la participación ciudadana, incrementar la transparencia, combatir la corrupción y usar la tecnología. 

Pero ¿qué decía Peña Nieto en el discurso que pronunciara sentado a un lado del presidente Barack Obama, cuando asumió el liderazgo de la AGA en el 2014?

¿Qué condiciones mínimas no garantizó para la sociedad civil tomará la decisión de salirse del proceso, y así evitar caer en la simulación? 

Para hablar de un Estado Abierto se requieren condiciones de diálogo, co-creación, y participación libre y segura de la sociedad. En México, sobre todo en las últimas semanas, hemos sido testigos de hechos que cuestionan el trabajo del Estado para garantizar nuestros derechos humanos y civiles. 

Activistas y periodistas son víctimas de atentados y amenazas contra la libertad de expresión. Las cifras van a la alza, ante un gobierno permisivo e incapaz de detener las represalias que los poderosos (muchos del gobierno) ejercen contra las personas que buscan justicia o mejorar las condiciones de vida de los demás a través de su trabajo. 

La gota que derramó el vaso fue el espionaje de diferentes oficinas del gobierno mexicano a tres investigadores y defensores de la salud. Dos de estos investigadores colaboraban en la AGA, en la construcción del compromiso de Obesidad del Tercer Plan de Acción 2016-2018. La sociedad civil solicitó al gobierno tomar medidas; sin embargo, en más de tres meses la única respuesta obtenida fue el silencio. 

Aquel 24 de septiembre del 2014 ante la comunidad internacional Peña Nieto decía: 

“En particular quiero agradecer a nuestros representantes de la sociedad civil, gracias a su incansable trabajo la Alianza ha tenido un crecimiento extraordinario en tan sólo tres años (…) México asume la presidencia de este proyecto global con gran entusiasmo, consciente del poder positivo de esta Alianza para enriquecer nuestra vida democrática”. 

Sin duda no fue el cansancio lo que llevó a las 10 organizaciones de la sociedad civil a suspender su participación. Fue la desconfianza a un gobierno que ejerce espionaje abierto en contra de quienes le permitieron impulsar esta iniciativa. 


Twitter: @nonobarreiro