Sí contamos

Compromiso olvidado

Uno de los principales compromisos establecidos desde su candidatura por el presidente de la República Enrique Peña Nieto fue el combate a la corrupción, tal promesa sentó sus bases en generar condiciones para que los mecanismo de rendición de cuentas funcionaran de forma adecuada.

A poco más de la mitad de su gobierno, sus promesas de campaña se esfuman y  van quedando en el olvido. La realidad arrastra todo a su paso, hasta los dichos que ya no pueden sostenerse bajo ninguna circunstancia.

El diario estadounidense The New York Times nos recuerda de forma lastimosa que a los mexicanos, una vez más, nos han quedado debiendo. El periódico refiere a Peña Nieto como “un político que rodeó la rendición de cuentas a cada paso” con “evasión de verdades feas” y restando “importancia a los escándalos”.

El gobierno ha estado empecinado en aparentar en los escenarios internacionales un México distante a la realidad que padecemos millones.  Como presidente de la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), México fue la sede de la Cumbre Global México 2015, en octubre pasado. Allí, Peña presumió el cumplimiento de los 26 compromisos derivados del Plan de Acción.

En contraste la sociedad civil organizada reclamó dos de los hechos que ahora destaca el diario estadounidense, el caso de la Casa Blanca y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. La demanda ciudadana y el artículo del diario no son casualidad. Ambos son contundentes.  El presidente atraviesa por una seria crisis de credibilidad que simplemente no superará.

El mandato del Peña Nieta se ha caracterizado por ignorar a las voces críticas y vender como oferta de fin de temporada una mentira que ni siquiera lo convence a él mismo.  Su discurso lo traiciona, una y otra vez.

Tal como lo señala The New York Times,  “es posible que sea muy tarde para salvar la reputación de Peña Nieto, pero es lo menos que puede hacer”.  La sentencia más que un consejo, es una justa demanda a todas las víctimas que han dejado las pésimas decisiones de un coto de poder.

A mitad del periodo de gobierno los compromisos se olvidan.  En su perversión, el titular del Ejecutivo habla, usa los términos pero sólo para simular. En los próximos tres años podríamos ser testigos del cinismo llevado a una máxima expresión. Eso es lo único que hay de transparente en el gobierno de Peña Nieto: Su desdén absoluto por los ciudadanos y por la verdadera prosperidad del país. 


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