Sí contamos

Complicidad infalible

La mejor aliada de la corrupción es la impunidad. La lógica es simple: Puedo robar, tomar decisiones contrarias al bienestar general, beneficiarme con operaciones “en lo oscurito”, despilfarrar los recursos, acomodar contratos millonarios con amigos… ¿y qué?...si en México no pasa nada. 

A ocho meses del nombramiento del flamante Secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, se han aplicado cinco mil 402 sanciones a funcionarios públicos, por faltas menores dirigidas únicamente contra mandos de bajo rango. El 95 por ciento corresponde a actos de negligencia administrativa e incumplimiento en la declaración de la situación patrimonial. 

En ningún caso se han fincado responsabilidades penales ante la Procuraduría General de la República (PGR). ¿Peces gordos? ¡Jamás! Por el contrario, los tres principales escándalos supuestamente indagados por Función Pública, la Casa Blanca de la primera dama, la de Malinalco de Videgaray y la del propio presidente Enrique Peña Nieto en Ixtapa de la Sal, derivaron en la, desde siempre previsible, exoneración.

Los pobres resultados hacen evidente la necesidad de un sistema de sanciones con facultades administrativas y penales que inhiban las malas prácticas del servicio público.

Las instituciones responsables de la transparencia y la rendición de cuentas, advierten que por lo menos 20 leyes a nivel federal deberán modificarse para que el Sistema Nacional Anticorrupción pueda garantizar un efectivo combate.

También se tendrán que coordinar y unificar criterios con el Sistema Nacional de Transparencia. Mientras continúan las discusiones en torno a las adaptaciones de ambos mecanismos, la corrupción sigue golpeando el desarrollo productivo del país.

De acuerdo al ranking de Competitividad Global 2015 del Foro Económico Mundial, México ocupa el sitio 57, entre estos países la corrupción es considerada como el principal factor que impide hacer negocios. 

Y  es que la percepción de un país con altos índices de corrupción y un Estado de Derecho endeble se traduce en pocas oportunidades de negocio. Porque se infiere que para lograr destacar en el campo de la competitividad, primero tienes que construir una relación sólida con el poder.

De lo contrario el fracaso será rotundo. Por eso la alianza entre la corrupción y la impunidad es infalible.

Se alimentan una de la otra, formando una relación de complicidad con poder, al parecer, interminable. 



Twitter: @nonobarreiro