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Colgarle el milagrito a la transparencia

En México solemos utilizar la expresión “me quieren colgar el milagrito” para adjudicarle determinada acción a una persona. También nos sirve como excusa y autoengaño en caso de que seamos culpables de alguna situación que nos ponga en aprietos.

Es común escuchar a los servidores públicos presumir sus avances en materia de transparencia, ya sea con un portal, con una ley, con la firma de un convenio de colaboración con organizaciones no gubernamentales o con un mejor lugar en los indicadores. En fin, acostumbrados estamos ya, al marketing para ganar un poco de la legitimidad.

Pero emplear esta estrategia y afirmar que gracias a la transparencia los ciudadanos tienen más confianza en pagar sus impuestos, porque ya saben en qué se gasta el dinero el gobierno, no solo es un comentario engañoso, sino contrario a la percepción que tienen los habitantes. Y es que la mala imagen que tienen los ciudadanos de la clase política ha sido ganada a pulso, si tomamos en cuenta los diversos escándalos de corrupción en los se han visto envueltos servidores públicos de todos los niveles y colores de partidos.

Hace días, Óscar Mohamar Dainitín, administrador local de Recaudación del Estado en Saltillo, dijo “esta ley de transparencia que se aplica desde hace más de un año le da certeza al destino de los recursos públicos". La declaración sirvió de contexto para que algunos medios locales interpretaran, y luego informaran, que gracias a la transparencia los coahuilense renovamos las placas y pagamos a tiempo las contribuciones vehiculares.

El milagro de la recaudación ahora se lo endosan a la transparencia. Pero no se lo atribuyen a las altas multas que deberán pagar los automovilistas por circular sin renovar sus láminas o no haber pagado a tiempo la tenencia.

La transparencia es una cualidad que permite hacer visible lo que permanece oculto. Pese a los avances en la Ley referentes al tema, seguimos sin saber el ejercicio de rubros sensibles del presupuesto, porque un marco legal solo genera condiciones pero no resuelve el problema.

Así, aunque quieran colgarle todos los milagritos a lo que ellos entienden como transparencia y continúen desgastando el discurso, la desconfianza en la acción gubernamental prevalece. 


Twitter: @nonobarreiro