Escribanos

Odio nacional

En México, a ojos vistos se ha perdido el respeto a las policías, cuerpos que han despertado diversos sentimientos negativos entre la población, tales como la frustración, el rencor, la impotencia, el miedo y un profundo resentimiento, ganado a pulso por la perene actitud de despotismo, prepotencia, abuso, corrupción, y violaciones constantes a los derechos humanos, recrudeciéndose e incrementándose  el flagelo en los estratos sociales más desprotegidos.
 El hilo más delgado son las policías preventivas, que son el principal blanco-por su cercanía con la población- del desborde de la  reacción de venganza por el enraizado y reprimido encono social que emerge súbitamente como en el caso del antepasado fin de semana en el estadio Jalisco de Guadalajara, donde se apreció el fenómeno en toda su plenitud por  millones de espectadores, en el que la multitud de rijosos “disfrutaba” y “gozaba”agrediendo a los efectivos inertes.
Me jacto y enorgullezco de conocer prácticamente toda la República Mexicana donde el común denominador respecto al tema, sin excepción,  es la animadversión contra las fuerzas públicas, respirándose un odio, jarocho, tapatío, norteño, sureño  y un interminable etcétera contra las fuerzas del orden.


Francisco Benavides Beyer, Torreón


Semáforos mal sincronizados

Muchos hemos escuchado la broma de que “Torreón es una ciudad de primera, porque no puedes pasar a segunda” la cual siempre es aplicable al mal estado que guardan las calles de la ciudad.
Pero este chascarrillo bien se podría aplicar a los semáforos, porque no bien acabas de cruzar la calle luego de haber esperado a que se pusiera la luz verde, cuando en la siguiente calle te tienes que detener porque el semáforo ya está en rojo, hecho que ocurre incluso en los bulevarse y en los pares viales.
Si no queremos aplicar el dicho anterior, entonces podríamos usar el de “En Torreón los semáforos están sincronizados, para que te pares en cada esquina”
Mauro Castillo, Torreón