Escribanos

Estado de La Laguna

Los problemas en La Laguna son muchos y para solucionarlos hay que localizarlos puntualmente por su importancia. Uno, de enorme peso, somos los propios laguneros porque hemos sido permisivos con las clases política y empresarial; nos pasamos la vida soñando con nuestro desarrollo y progreso y poco hacemos por lograrlo debido a que no hemos dado prioridad a lo importante y hemos perdido décadas por no hacer un acto de constricción y/o un alto en el camino para sentarnos a analizar lo que tenemos que hacer día a día, y porque de hecho vamos resolviendo nuestra problemática como se nos va presentando, confundiendo la inmediatez con lo importante, y así, nos hemos ido encerrando en un círculo vicioso convertido en un laberinto al que difícilmente le encontraremos la salida. Somos una isla de sueños en un mar de corrupción.
¿Por qué? Porque nos hemos convertido en una masa humana que crece y crece sin uniformidad, y porque así ha sido como perdimos el rumbo; pero nunca es tarde para reflexionar, analizar y resolver primero lo más importante, y esto, a mi criterio es: ¿quién daña a La Laguna, lo sabemos? Pues sepámoslo y por ahí debemos empezar. Los laguneros somos más de un millón de personas, muy pocos son los que nos dañan y se aprovechan de nosotros, pero ojo… no les echemos culpas porque nuestra dejadez también tiene gran culpa y responsabilidad. Hay ilusos que creen que conformando un estado nuevo, el de La Laguna, vamos a resolver nuestros problemas, se culpa a los gobiernos de Saltillo y de Durango capital, de que en La Laguna no haya un desarrollo que creemos merecer. No es así: no merecemos nada por lo que no luchemos por adquirirlo, y para lograrlo hay que luchar contra quienes dañan a La Laguna y a los laguneros; hay que bloquearlos dentro de los marcos legales, ¿lo estamos haciendo? No, entonces comencemos por ahí.

Augusto Hugo Peña D./Torreón