Escribanos

Inconsciencia y corrupción

¿Qué sentirán? - aunque dudo que tengan conciencia- los políticos y potentados mexicanos y extranjeros al percatarse de la desgracia por las penurias que sufren los pobres de México, Centroamérica y del mundo, en especial por el drama que flagela a los miles de infantes en su éxodo hacia los Estados Unidos porque son desplazados por la violencia y el hambre que prevalece en sus lugares de origen, que en un acto de desesperación y por instinto de conservación se aventuran a atravesar miles de kilómetros sin compañía, travesías en los que un alto porcentaje de congéneres no llegan a su destino por encontrar la muerte o tornarse víctimas de diversas mafias de asaltantes, de trata de personas, de traficantes de órganos, de reclutadores para las filas de la  delincuencia  en el peligrosisimo trayecto rumbo a su objetivo por tierras mexicanas, donde también son vejados  por siniestras  “autoridades” migratorias y policiales que actúan con total impunidad, las más de la veces en contubernio con la delincuencia.Por qué no aceptar que el origen que las elegantemente denominadas crisis humanitarias en el mundo y la delincuencia exacerbada provienen de la corrupción inherente a un sistema capitalista  salvaje instaurado  a modo para beneficio de una micro minoría de voraces, insaciables y desalmados empresarios  de elite, protegidos y cobijados al amparo de leyes, gobiernos y gobernantes -beneficiados por el status quo  por una “legalidad” distante años luz de la ética, de la moral, del humanismo -y mucho mas de la solidaridad-, quienes dejan solo  migajas o nada. Para la mayoría de los habitantes del globo quienes se allegan de alimentos y satisfactores esenciales  a cualquier costo.


Francisco Benavides Beyer / La Laguna



¡Enhorabuena!


Hay un antes y un después en la autopista Torreón San Pedro. El primer escenario, hace unos meses, exceso de velocidad, accidentes fatales, perros y gatos atropellados, eran el pan de cada día. Ahora y luego del operativo vial implementado, en donde el primer día se levantaron cientos de infracciones, los automovilistas tomaron conciencia y respeto de la vida de los demás y la de ellos mismos.


Alejandro González/Torreón