Escribanos

El Encuentro de dos culturas en pleno Siglo XXI

Los mercados internacionales se han vuelto las trincheras de las nuevas batallas por la conquista del mundo. China, el dragón dormido, ha despertado y como Napoleón algún día señaló, “póngase a temblar el mundo”. En este sentido comparto en estas líneas algunas reflexiones que a mi cabeza vienen en el marco de la economía internacional. China en los últimos años ha adoptado un modelo expansionista por y para la conquista de los mercados internacionales, aprovechando las ventajas comparativas que tiene sobre los demás países y con la firme intención de verse en veinte años como la primera potencia mundial; en este sentido, su cultura juega un papel preponderante frente a la forma capitalista que toma la economía de occidente; todo tiene un origen, y las contradicciones de oriente y occidente se fundan en su pensamiento y la forma que toma este frente a la forma de producir, de ver el trabajo, que como citaba el Clásico economista Adam Smith “es este la única fuente que genera riqueza”. El pensamiento actual nace allá por los siglos cuarto y quinto antes de nuestra era, por un lado el pensamiento occidental adoptado por la filosofía socrática, donde Platón, Aristóteles y Eurípides dan forma a la religión Judío-Cristiana y por oriente la filosofía confusionista donde Lao-Tse da forma a la religión confusionista-Budista; la forma de concebir el trabajo refleja en mucho lo que hoy acontece; los confusionistas ven al trabajo como la única forma de realización personal, contribuir con su esfuerzo a la comuna, a la sociedad, los enaltece en cuerpo y  espíritu; acá en occidente, en las religiones Judío-Cristianas el trabajo es un castigo, “conseguirás el pan con el sudor de tu frente”. Así, los chinos a través del tiempo y su gran historia los han llevado a generar una raza de trabajadores incansables y han sabido transformar esa ventaja comparativa la del factor trabajo en una ventaja financiera, la del factor capital sin dejar de lado el objetivo principal, la hegemonía de sus productos en los mercados internacionales. Tan es así,  que hoy los chinos tienen en jaque a la Unión Europea, que han comprado el 40% de la deuda pública de EU, el 30% de la deuda pública Alemana y algunos otros como Portugal y España; que participan con grandes capitales en  compañías transnacionales  que cotizan en la bolsa; en pocas palabra, han sabido, con una economía socialista y para el bienestar de los suyos, jugar el juego capitalista aprovechando las debilidades de su sistema; que como decía Sun-Tzu “El arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin combatir”.


Lic. David Luna, Torreón, Coahuila