Escribanos

Adiós al amigo.

Qué difícil llegar a una edad en que no sólo ya perdimos a nuestros padres, sino empezamos a perder a nuestros amigos. Mal empieza este año 2014 con la partida del buen amigo Gabino Martínez Guzmán. Qué decir, qué escribir cuando muere un amigo. No es fácil. Se agolpan los recuerdos de los momentos y experiencias compartidas, de las charlas sostenidas. No hay por dónde empezar. Resultó sorpresiva la noticia pues platiqué por teléfono con él apenas el día último del año 2013. Lo escuché animado, contento, disfrutando su estancia en el puerto de Mazatlán en compañía de su amada esposa. Pocos días antes, el 24 de diciembre también le llamé para saludarlo y ya andaban vacacionando, recuperándose de algunos quebrantos en su salud. Me dio gusto percibirlo optimista, sentirlo distinto al Gabino que hace aproximadamente mes y medio hablaba insistentemente de estar ya listo para enfrentar la muerte, que sentía haber cumplido con lo que consideraba su misión en la vida. No fue fácil razonar con él sobre la necesidad de cambiar de actitud, de reconocer y aceptar que todavía tenía mucho que aportar. Sin embargo, ya se nos adelantó por una complicación inesperada.
Conocí y empecé a tratar al Lic. Gabino Martínez a principios de los noventa. Iniciamos una amistad que duró casi dos décadas y le agradezco enormemente las muchas horas de conversaciones estimulantes que me regaló. Era un hombre de ideas y de acción, combinación que no fácilmente se da en una persona, lector y escritor incansable, autor de 17 libros de muy variados temas, principalmente de historia, política y economía. Supe de su gran labor al frente del Archivo de Durango, de su excelente trabajo como Director del Instituto de Investigaciones Históricas, de su iniciativa para crear TVUJED y para fundar la Editorial universitaria y la librería que contribuyeron al mayor prestigio de la máxima casa de estudios de Durango. Lamento mucho la muerte de un amigo, pero sobre todo de un hombre valioso, con una sólida cultura, que es también una pérdida para Durango por sus aportaciones al estudio de la historia, la política y la sociedad duranguenses. Intelectual reconocido por su postura crítica frente al poder, por sus agudos comentarios y por su trabajo académico, llegó al final de su fructífera vida. Su ausencia será notable, tenderá a convertirse en una fuerte y permanente presencia a través de sus ideas, de sus obras, de su legado. Por ello me dio gusto asistir al homenaje de cuerpo presente que organizó la UJED encabezado por el señor Rector, como merecido reconocimiento a su trayectoria. Te extrañaremos Gabino, ¡Hasta siempre!   


Gabriel Castillo/Torreón