Columnista invitada

La violencia no es un instinto

Está comprobando que la violencia no es un instinto, no es un reflejo, ni tampoco una conducta necesaria para la supervivencia. Como muchos de los que la ejercen quieren hacerlo ver, durante años miles y miles de personas en el mundo sufren de violencia ya sea física, psicológica o verbal, y es que debemos entender que  “La violencia se aprende”. Se aprende observando a los padres, a los hermanos mayores o a los mismos vecinos. Los cuales día a día lo usan como una forma de intimidación y sometimiento para su víctima.  Lo cierto es que los estudios sobre violencia doméstica., establecen la característica común de que tanto víctimas como agresores asumen con mayor permisividad la violencia, porque crecieron en un entorno en el que ésta era una forma común de expresarse. La mayor parte de las mujeres maltratadas tuvieron experiencias negativas en su familia: sufrieron la violencia de sus padres o fueron testigo del sufrimiento de una madre maltratada, así, adquirieron un rol pasivo de sumisión y sometimiento. Por tales motivos Están más habituadas a este tipo de conducta, por lo que han desarrollado una desvalorización de su persona y se han adaptado a un continuo maltrato. En cuanto a los maltratadores, igualmente proceden, en su mayoría, de familias donde existían los malos tratos y han interiorizado la violencia, como un instrumento de poder. Es muy lamentable ver que pese a las campañas de prevención para concientizar a la sociedad del daño que genera la violencia en nuestro país, “estas” van en aumento día a día y  más tratándose de la violencia contra las mujeres, las cuales siguen siendo las más vulnerables ante estos hechos.  Y es que recordemos que la  violencia es un círculo: cuanto más se consiente, más difícil es repudiarla. La violencia hacia las mujeres es un proceso que, aunque depende de los factores biológicos, sociales o culturales, de cada persona y de cada pareja. Los malos tratos serán un problema que permanecerá oculto.  La Cámara Nacional de la Mujer realizo una encuesta a mujeres de 15 a 65 años y solo 2 de cada 10 aceptaron a ver sido violentadas en algún momento de su vida, lo que significa que el miedo y la vergüenza serán los principales factores para no denunciar. Según datos oficiales de ONU Mujeres Se calcula que al menos el 95% de las agresiones no se denuncia.