Columnista invitada

¿Por qué se puede caer en fanatismos?

Podríamos pensar que el fanatismo es propio de la ignorancia pero, con mucha frecuencia nos encontramos con personajes eminentemente cultos, que son fanáticos, y en momentos estos fanáticos instruidos son altamente peligrosos porque aunque generalmente no son agresivos, estos claramente, influyen en personas con mentalidad débil, que son influenciados por ideas fundamentalistas. El fanatismo es tan cotidiano y natural que la mayoría de las veces pasa desapercibido, pero no por ello deja de ser en ocasiones muy peligroso. Y es que para todas las personas es muy común ver que se tengan preferencias por algún artista, partido político, un equipo de futbol, así como el poder profesar alguna religión sin ningún problema, ¿Pero en qué momento esto se puede convertir en fanatismo? Algunos expertos han comentado… “No existiría ningún problema” Si esto quedara en un simple gusto, de poder “Admirar a algo o a alguien” Pero el problema surge cuando se brinca esta delgada línea entre admirar y convertirse en obsesión. Estudios recientes han demostrado que el caer en fanatismos se deben sin duda a carencias que se tuvieron desde pequeño, así como a excesos vividos dentro del núcleo familiar, que los llevo a refugiarse en “cosas” o “personas” Que resultaban inalcanzables, y que empezaron por admirar hasta llegar al lado de obsesionarse, recordemos que la gente fanática vive iluminada por su idea, a veces demasiado, y es fácilmente manipulable. Sabemos que no es bueno que la gente se obsesione con algunas cosas dejando de lado las demás, pues la vida no se puede olvidar y hay que tenerla siempre en cuenta. ¿Y es que cómo darnos cuenta de que estamos cayendo en un fanatismo, cuando creemos que lo que hacemos es lo correcto? Y la respuesta es muy simple ya que cuando viajamos kilómetros por ver a un “Artista” Sin contar con un recurso económico y, tener que dormir en la calle exponiéndonos y pensando que vale la pena, “Semejante sacrificio” ¡Es obsesión! El discutir en un partido de futbol hasta perder la cordura por la derrota de nuestro equipo y exponer nuestra integridad física ¡Es obsesión!, El defender a un partido político a costa de nuestra denigración para quedar bien con unos cuantos, ¡Es obsesión! El profesar una religión y asesinar o lastimar a otras personas en el nombre de su “Religión y su “Dios” Es también una obsesión. La Cámara Nacional de la Mujer platico con jóvenes de 15 a 25 años y en esta 5 de cada 10 aceptaron ser fans de algo y de alguien.