Columnista invitada

¿Por qué perdonar?

Perdonar es sobre todo liberarse de los sentimientos negativos y destructivos.

Mientras exista la voluntad de cambiar y la sensibilidad para aceptar que todos somos limitados, el perdón y la reconciliación serán casi siempre posibles. Y es que las ofensas provenientes de nuestros seres queridos suelen doler más porque, al daño recibido se le suma el sentimiento de haber sido de alguna manera traicionados en nuestra confianza, nuestros afectos o nuestras expectativas. Muchas personas temen que al perdonar le van a dar a la otra persona el poder de seguirlas ofendiendo, o que se van a rebajar o humillar.

Sin embargo, es importante saber que: Perdonar no es aceptar lo inaceptable ni justificar males como maltratos, abusos, faltas de solidaridad o infidelidades. Tampoco es hacer de cuenta que no ha pasado nada. Eso sería forzarnos o ignorar la realidad y a acumular resentimientos. Igualmente, perdonar no es tratar de olvidar lo que me han hecho, pues siempre es bueno aprender de lo vivido. Perdonar es sobre todo liberarse de los sentimientos negativos y destructivos, tales como el rencor, la rabia, la indignación, que un mal padecido debemos optar por entender que está en nuestras manos agregarle sufrimiento al daño recibido y mantenerlo en el pasado. Y es que para la mayoría de las personas es muy difícil poder otorgar el perdón sincero ya que por muy difícil que parezca nosotros mismos somos responsables de producir la rabia o el odio y a veces somos tan tercos que queremos aferrarnos a estos sentimientos sin darnos cuenta que esto nos lastima más y de igual manera es una forma de satisfacer nuestro ego herido. La Cámara Nacional de la Mujer realizo una encuesta a personas de 18 a 55 años y todas comentaron lo difícil que es poder brindarle el perdón a un ser querido que los lastimo. Y que por desgracia las cosas ya no vuelven a ser igual de ninguna forma. En síntesis debemos saber que el perdón libera pues la falta de perdón, es la causa de angustia más letal, impide una vida que se llame vida y quien no perdona es un prisionero de sí mismo.