Columnista invitada

¡Y tú, hablas de sexo con tus hijos!

“¿Les hablas tu o les habló yo? O tú explícale al niño y yo hablare con la niña. No, mejor.... esperamos el momento oportuno “Al fin que todavía están chiquitos”. Entre idas y vueltas a muchos matrimonios les cuesta tomar la iniciativa de conversar con sus hijos sobre la sexualidad. Según reveló una encuesta realizada por la Cámara Nacional de la mujer, en donde  5 de cada 10 padres tienen miedo de hablar sobre ese tema con sus hijos. Este estudio realizado a padres, de adolescentes destacó que los adultos, a la hora de hablar de sexo con sus hijos, temen que informarlos pueda dañarlos y tienen la fantasía de que el diálogo propicie la actividad sexual. Otro de los temores que manifiestan es no ser capaces de hablar correctamente por la falta de conocimientos y esperan que aparezca un interlocutor más idóneo, ya sea en la escuela o en los medios de comunicación. Algunos psicólogos comentan que el tema de la sexualidad queda directamente excluido de los diálogos familiares”.

Ya que “esos padres deciden no hablar y evitan todos los temas que tengan que ver con el sexo de sus hijos. En ese silencio convive la ambivalencia de sentir a sus hijos muy chicos para hablarles o por el contrario, muy maduros y conocedores de esos temas”. También algunos padres encuestados sostienen que hablan con sus hijos de sexualidad, pero en realidad imparten mensajes dogmáticos y prohibiciones sin permitir el diálogo y el intercambio de opiniones. Por lo que se crea  “un monólogo controlador o un silencio absoluto  no recomendable para la comunicación con los hijos”, pues lo único que se logra con esta postura, es que se  alejen buscando información en otros medios que a veces no es la ideal y es cuando por desgracia se comenten grandes errores. que únicamente son perjudiciales para los adolescentes mal informados. Por lo que es muy importante contar con una excelente comunicación e información real y precisa sobre el sexo ya que a veces la vergüenza y el miedo llega a ocasionar que este tema sea todavía un tabú en algunas familias mexicanas.