Columnista invitada

El duelo…

Una de las frases que hemos escuchado como ley de vida es que… "Los hijos deben enterrar a los padres", ¿pero qué pasa cuando esto es al revés? Y es que estudios recientes han revelado que cuando un ser humano atraviesa por la pérdida de un ser querido, sufre un terrible duelo; que con el paso de los días este va aminorando, ¡pero, cuando alguien pierde a un hijo! los expertos aseguran que el dolor que se siente es tan grande que parece que estos morirán también, pues difícilmente se puede controlar este sentimiento, y es que no olvidemos que de la muerte se habla poco y de la de un hijo se habla mucho menos, ya que el dolor se multiplica por mil. Y es que recordemos que cuando una madre o padre muere los hijos quedan huérfanos, sin embargo, cuando se pierde la vida de un hijo no existe ninguna palabra que califique está perdida y mucho menos que pueda definir semejante dolor. Pareciera que toda esperanza por vivir se desvanece y los padres quedan con un eterno vacío que les roba la vida. Sin embargo, a pesar de que nada llenará el vacío que deja la pérdida de un hijo, sí se puede recuperar la esperanza y el amor a la vida. No olvidemos que el perder un hijo siempre será devastador ya que es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir un ser humano. Y es que un padre no debería tener que enterrar a un hijo. Ya que así como la muerte resulta inconcebible y es pospuesta hasta un futuro indefinido, tanto más se refuerza en el caso de la muerte de un hijo. A pesar de lo dicho por Freud: "On meurt a tout age" (Se muere a cualquier edad), la muerte de un hijo produce abrupta ruptura de la idea de la "Inmortalidad del yo" y de la "Continuidad generacional". Se desgarra la vida porque se coló definitivamente la muerte. No se puede aceptar haber sido padre como algo efímero; es decir, asumir la destitución se ser padre de ese hijo que ya no está. La Cámara Nacional de la Mujer, realizo una encuesta a padres de 18 a 65 años., y en esta comentaron que el perder a un hijo sin duda debe de ser el dolor más grande del ser humano, ya que la muerte de un hijo es inhumano, pues al perder a un hijo no solo se siente el dolor sino también la perdida de sueños y esperanzas para el futuro. Son sin duda los peores temores del ser humano que se vuelven realidad al perder a su ser más amado.