Columnista invitada

¿Que tanto nos dañan los fanáticos?

¡Y a verdad es que mucho! Ya que podríamos pensar que el fanatismo es propio de la ignorancia pero, con mucha frecuencia nos encontramos con personajes eminentemente cultos que son fanáticos, y en momentos estos fanáticos instruidos son altamente peligrosos, porque aunque generalmente no son agresivos, estos claramente, influyen en personas con mentalidad débil, que son influenciados por ideas fundamentalistas. El fanatismo es tan cotidiano y  natural que la mayoría de las veces pasa desapercibido, pero no por ello deja de ser peligroso. Y es que por ahí hay personas con mucha habilidad para manejar las mentes tanto de ignorantes como de gente culta y en ocasiones para fines atroces, su método de control es el fanatismo, ustedes se sorprenderían de cuantos hombres y mujeres con grados de excelencia académica caen en las garras de los diferentes tipos de fanatismo que existen en la actualidad, personas sensatas dando grandes sumas de dinero por ejemplo al pastor de una iglesia, y cuantos por ejemplo son víctimas de timos por parte de un profesional del engaño. El fanatismo como cualquier otra cosa tiene etapas de manifestación en unas es pasivo, pero es importante recalcar que todo fanatismo tiende a la violencia física o verbal, y es que en ocasiones basta con encender el televisor y ver como un grupo de fanáticos apoyan a un ídolo cinematográfico o a un cantante en un show montado, donde el mayor escándalo y la mayor agresión son la mejor fórmula para el éxito, así mismo los fanáticos políticos que dan la vida por defender siempre a su líder o político de moda en cualquier circunstancia, incluso cuando este ha dado muestras de corrupción, “Estos” siempre estarán en su defensa justificando cualquier acto por muy ruin y bajo que este sea. Recordemos que por  naturaleza el individuo por lo general no quiere permanecer aislado o marginado de la sociedad, el hombre es un animal que vive en sociedad, es increíblemente vulnerable al estar solo; por ello necesita de los demás para sobrevivir. El fanático trata de integrarse al cien por ciento a cierto grupo, que estimula enormemente las pasiones de la irracionalidad. El fanático no soporta la dolorosa realidad y trata de escapar de ella en grupo. La Cámara Nacional de la Mujer, realizo una encuesta a personas de 15 a 60 años y solo 4 de cada 10 aceptaron ser fanáticos de algún grupo musical, partido político o religión, argumentando que esto es lo que los hace mejores personas. “Recordemos que el fanatismo es fiel reflejo de las personas que no tienen un porqué para vivir”.