Columnista invitada

Tradición, colorido y costumbres

Existen en el México moderno muchas tradiciones y costumbres extranjeras que hemos adoptado y que de alguna manera han enriquecido nuestra cultura, pero esto no significa que debamos perder las costumbres propias de nuestro país, ya que estas representan nuestras raíces, nuestra cultura y nuestro vínculo con un pasado lleno de historia, sentimiento y amor hacia este maravilloso país que es México. Acorde a la época en que vivimos muchas de estas tradiciones han cambiado la esencia de su significado convirtiéndose en festividades comerciales que todos esperamos ya sea por las vacaciones, fiestas o las celebraciones que hacemos de ellas y nos olvidamos por completo de su verdadero significado. Estudios recientes demuestran que para el 70 % de los mexicanos lo que les interesa es “No laborar en su trabajo estos días” Para poder disfrutar de sus vacaciones y poder alejarse de cualquier compromiso que los ate a una oficina, por lo que semana santa es el pretexto perfecto para realizar actividades que se han ido planeando durante el año. Por lo que el hecho de que se aproxime un festejo como es el de “Semana Santa” Crea gran júbilo y alegría pues en primera se piensa en “Vacaciones” En donde lo primero que se desea es poder salir de su ciudad de origen y disfrutar de un viaje ya sea en familia o con amigos. Sin embargo es muy importante poder enseñar a nuestros hijos a recordar lo que significa “Semana Santa” Para poder preservar este legado histórico, que se conmemora por todo el mundo, ya que la Semana Santa es la época anual en la que el calendario cristiano conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, o lo que es igual, el recuerdo de sus últimos días. Por ello, es un período de intensas actividades religiosas dentro de las diversas confesiones del cristianismo. La Cámara Nacional de la Mujer, realizo una encuesta a personas de 15 a 65 años y en esta todas coincidieron que ya se ha perdido mucho de las tradiciones en nuestro México, dándole prioridad a la diversión y a los festejos que están muy lejos de las celebraciones de Semana Santa.  “El creyente que ama la cruz, encuentra que aun las cosas más amargas que vienen a su vida son dulces”.