Columnista invitada

La Soberbia un cáncer que crece

Que difícil resulta para algunos poder convivir con la señora soberbia “Esa” Que no nos permite darnos cuenta del daño que ocasionamos tanto para uno mismo como para los demás y lo que también no nos permite ser “felices”, La Real Academia Española (RAE) ha definido a la soberbia como el apetito desordenado de ser el preferido de otros, sin duda este comportamiento va asociado a la altivez, el engreimiento, la presunción y la petulancia, y es que no olvidemos que La soberbia implica la satisfacción excesiva por la contemplación propia, menospreciando a los demás. El soberbio se siente mejor y más importante que el prójimo, a quien minimiza de forma constante. Por eso se comporta de manera arrogante y suele generar rechazo entre el resto de la gente. Durante la historia moderna de la humanidad, una y otra vez nos hemos encontrado con personas soberbias que no suelen aceptar sus errores y siempre tienen argumentos para justificarse. Suelen culpar a los demás de sus propios fallos, no aceptan ser corregidos y cuando se encuentran acorralados, optan por una salida fácil pero infantil- se enfadan, se ponen agresivos, dejan de hablar, gritan, lloran, patalean y se marchan- Podemos decir que la persona soberbia, padece de inmadurez, ya que su comportamiento y el de los niños pequeños es prácticamente igual. El origen de la soberbia hay que buscarla en el modelo de educación infantil recibida. Recordemos que los soberbios fueron niños consentidos, demasiado valorados, con intolerancia a cometer fallos y errores y sobre todo, con un nivel muy bajo de tolerancia a la frustración. Y es que recordemos que la soberbia es ciega, lleva a la percepción de un juicio deformado de la realidad, El soberbio es un enfermo con un desorden y un conflicto interno tal, que lo hace más sensible a sufrir de enfermedades, estudios recientes han demostrado que las personas soberbias tienen mayor predisposición de sufrir de estrés, de enfermedades del corazón, trastornos gastrointestinales, de depresión, de una baja de las defensas orgánicas que le hacen predispuesto a la aparición de infecciones y canceres. La Cámara Nacional de la Mujer realizo una encuesta a personas de 15 a 65 años y en esta todos coincidieron en lo difícil que es tratar de convivir con una persona que está enferma de soberbia ya que lo único que se logra con esta actitud es que se alejen de ella.  “Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; más donde hay humildad, habrá sabiduría”.