Columnista invitada

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?

Cada año nos preguntamos cuánto se adelantará o retrasará la Semana Santa. ¿Por qué siempre hay luna llena en Semana Santa? La razón de su ubicación en el calendario se justifica por motivos históricos, religiosos,… y astronómicos. Lo único seguro, en cualquier año, es que entrada la primavera (21 de marzo), la Pascua será el primer domingo tras la luna llena. Cuenta la historia, que la noche en la que el pueblo judío salió de Egipto, había luna llena y eso les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados  del faraón. Los judíos celebran este acontecimiento cada año en la pascua judía, o “Pesaj” el cual siempre concuerda con la noche de luna llena, en recuerdo de los israelitas que huyeron de Egipto pasando por el Mar Rojo. Podemos estar seguros por lo tanto, de que el primer Jueves Santo de la historia, cuando Jesús celebraba la Pascua judía con sus discípulos, era una noche de luna llena. Por eso la iglesia fija el jueves santo en la luna llena que se presenta entre el mes de marzo y abril tomando esta fecha como centro al Año Litúrgico. Y es que recordemos que muchas fechas religiosas (en particular las católicas) tienen su origen en la adaptación de celebraciones paganas con raíz astronómica y están relacionadas a menudo con los cambios de estación. El caso de semana santa es particularmente importante pues de su fecha dependen otras celebraciones religiosas (Como el Pentecostés y la Ascensión). Fijar la fecha de la Pascua de Resurrección también es importante para la sociedad civil pues algunas de estas celebraciones religiosas tienen reflejo en el calendario laboral. Hasta el principio del siglo VI, en el cristianismo reinaba una gran confusión sobre la fecha adecuada para celebrar esta Pascua y diferentes grupos tenían sus criterios propios y diferenciados para fijarla. Aunque en el Concilio de Arlés (Año 314) ya se reconoció la necesidad de fijar una fecha común de celebración para toda la cristiandad, el embrollo se prolongó hasta el año 525, cuando Dionisio el Exiguo adoptó unos criterios claros (que procedían de la iglesia de Alejandría) y fue cuando decidió emitir una normatividad desde Roma. La Cámara Nacional de la Mujer; realizo una encuesta a personas de 15 años a 65 años para saber si conocen a fondo estas tradiciones y 8 de cada 10 aceptaron que si saben lo que se celebra, pero que no conocen con exactitud sus raíces ya que lo que ellos celebran es poder disfrutar de unas merecidas vacaciones en compañía de la familia y amigos.