Columnista invitada

¡Obsesión o Amor! La conferencia

El día de ayer la Cámara Nacional de la Mujer delegación Hidalgo, se vistió de gala, ya que se realizó la conferencia “Obsesión o Amor”, la cual estuvo a cargo del conferencista Luis Carlos Lizaola Vargas, en este sentido todos los que integramos CANADEM Hidalgo, queremos brindarle un reconocimiento ya que tiene una trayectoria de más de 18 años trabajando en el desarrollo humano, es coach y master trainer en Programación Neurolingüística y siempre se ha enfocado en brindar apoyo a las personas que más lo necesitan, en esta conferencia  toco temas muy interesantes para la reflexión y el aprendizaje y es que recordemos que la mayoría de los conflictos emocionales de los que sufre el ser humano, es precisamente por la obsesión o el amor que a veces llegamos a creer sentir por otro ser humano, y es que  es muy fácil confundir estos dos sentimientos, porque tienen mucho en común. Tanto el enamorado como el que está obsesionado desean pasar gran parte de su tiempo con su pareja, ambos están ansiosos por complacer al otro y compartir el resto de su vida con esta persona, ambos esperan con mucha emoción la siguiente cita, el siguiente abrazo, el siguiente beso, etc. La diferencia entre el verdadero amor y una obsesión es que  la segunda es una emoción basada en el sentimiento de inseguridad. ¿Cuáles son las señales que nos pueden indicar la posibilidad de estar en medio de una relación obsesiva? Cuando todos te dicen que no y tú dices que sí, cuando pasas más tiempo dudando y sufriendo. Cuando en la relación no hay confianza total y trasparente. Cuando se vuelve una relación atrapada en preguntas sin respuestas. Será que es amor o será que es una obsesión, muchas veces la línea entre ambas no se encuentra marcada por los sentimientos sino por los pensamientos y las acciones que se tienen al respecto. Recordemos que Las relaciones evolucionan con el tiempo. La intensidad de la primera etapa disminuye y empiezan a cobrar importancia otros aspectos como el grado de compromiso, el apoyo, el respeto y la valoración del individuo y sus necesidades. Las personas fortalecen sus relaciones y las perpetúan para satisfacer su necesidad de sentirse cuidados, amados y acompañados. En las relaciones sanas, las personas encuentran el ambiente propicio y el apoyo necesario para desarrollarse como individuos independientes en los ámbitos social y profesional.