Columnista invitada

Misóginos

Probablemente para muchas personas es nuevo escuchar este término, Pues rara vez lo escuchamos. Etimológicamente la palabra misó-gino viene del griego antiguo, y está compuesto por las palabras “miseo” que significa “detestar, odiar” y la palabra “gyné” que significa “mujer”. La Real Academia de la Legua Española lo define como un adjetivo para identificar a los “hombres que odian a las mujeres. Los hombres misóginos son los que se caracterizan e insisten en mantener a “su mujer” bajo su autoridad, control y protección. Este tipo de hombres por lo general no aceptan la superioridad intelectual de su pareja, disfrutan enormemente haciendo llorar a una mujer, y se sienten plenamente alagados y hacen alarde cuando sus compañeras sexuales le ruegan, le piden disculpas frecuentemente, le suplican, y le dicen que no pueden vivir sin ellos. Así mismo el hombre que desprecia con brutalidad y con la necesidad de maltratar a la mujer, se conoce con el nombre de misógeno, sujeto que expresa un horrendo odio al género femenino.  Este tipo de hombre posee la ideología antifemenina que concibe a la mujer como el sexo débil. Creencia heredada de la religión, la política y del supuesto estado de igualdad de derecho, que más que equidad provoca adversidad y perjudica al género femenino. Este fenómeno comenzó con la civilización occidental con el más erudito filósofo Aristóteles que escribió que “las mujeres eran biológicamente inferiores al varón”. A esto se suma ideas arraigadas como que Eva fue la responsable del Pecado Original; las mamás son las únicas responsables de la crianza de sus hijos, entre otros de los agravios sexistas. El misógino es un individuo que odia y desprecia a las mujeres y en todo momento muestra una gran animadversión hacia ellas. Contrario a lo que mucha gente piensa, dicha patología psicológica no guarda relación alguna con el homosexualismo: los misóginos, en la gran mayoría de los casos, son heterosexuales. El misógino detesta todo aquello que tiene que ver con el mundo femenino, pero, a pesar de eso, utiliza a las mujeres para desfogar, a través de relaciones enfermizas y tortuosas, toda su rabia y frustración. El misógino se siente muy por encima de todo lo que simboliza el universo femenino, y suele ser un “caballero” cuando está en presencia de un hombre de verdad. La Cámara Nacional de la mujer realizo una encuesta a personas de 15 a 60 años en donde se les comento sobre que opinaban de los misóginos y todos coincidieron que cuando uno de estos despreciables sujetos se cruza en la vida de una mujer, deja grandes estragos, ocasionados por el estilo destructivo mediante el cual plantea el vínculo afectivo.