Columnista invitada

Envejecer con dignidad…

¿La vejez será acaso el ocaso de la vida? ¿Son compatibles esplendor y ancianidad? ¿Es posible mantenerse bello y joven en esa etapa de la vida? Sin duda un privilegio para muchos, pero un gran temor para otros. Es común encontrarnos con una constante que va despuntando cada vez más: “El terror a envejecer”. Al menos así lo vemos reflejado en muchas personas -cada vez más- , hombres y mujeres, que entran en depresión en una edad joven adulta –cronológicamente hablando- por el miedo, el pavor, a envejecer. Ya que el envejecimiento es un proceso en el que se producen una serie de cambios desde el punto de vista biológico, social y psicológico. En este proceso, que comienza a partir de los treinta años aproximadamente, se va reduciendo la capacidad de las funciones biológicas y fisiológicas y empezamos a notar, los primeros cambios físicos. Esta es una realidad que se da especialmente, aunque no sólo, en mujeres, y no me refiero a la crisis propia de cada edad, sino a las personas que pretenden –de manera consciente o inconsciente- estancarse en una edad por el terror a envejecer. Envejecer es saber que conforme avanza tu edad –cada día- eres privilegiado… pues tienes la oportunidad de crecer en edad, sabiduría y gracia… Es saber que has evolucionado y que te has adaptado al paso del tiempo así mismo es importante y fundamental para poder enfrentar el futuro y disfrutar de cada etapa de la vida el no aferrarnos de forma exagerada al pasado, sino que siempre debemos dar paso a cada etapa nueva que se aproxime, así mismo debemos de aprender a disfrutar de estas, aprovechando la experiencia y sabiduría que solo nos dan los años. La Cámara Nacional de la Mujer realizo una encuesta a personas de 15 a 65 y todas coincidieron que siempre se tiene un cierto miedo por llegar a convertirse en anciano, pues surge el temor por el  abandono de los familiares, maltrato ya que es cuando más se siente la soledad. Así como la preocupación de quien cuidara de ellos cuando sus capacidades físicas ya no les permitan poder ser autosuficientes. Y es que la obsesión por encontrar el elixir de la eterna juventud nos ha hecho aparcar la vejez en el rincón del olvido. Pero en una sociedad en continuo proceso de envejecimiento, donde la esperanza de vida crece a la par que desciende la natalidad, se hace necesario reconocer a las personas mayores como sujetos activos, autónomos y dueños de su propia vida ya que debemos recordar que para el año 2050 México será un país de viejos según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).