Columnista invitada

¿Discusión entre padres? un desgaste para hijos

Cuantos jóvenes y niños vemos preocupados por  discusiones entre sus padres y en ocasiones este es un tema de conversación con amigos y compañeros.

Es normal que los padres no estén de acuerdo en todo y discutan. Es posible que no estén de acuerdo en asuntos relacionados con el dinero, las tareas domésticas. Tal vez discrepen en cosas importantes. Pueden incluso no estar de acuerdo en pequeñas cosas que carecen de importancia.

Pero muchas veces, cuando los padres no están de acuerdo, discuten. Una discusión es como una pelea en la que se utilizan palabras. La mayoría de los niños se preocupan cuando sus padres discuten. Los gritos y las palabras de enfado que utilizan los padres en sus discusiones pueden entristecer, preocupar  o asustar a los hijos.

Hasta las discusiones silenciosas pueden preocupar a los hijos. Si los padres discuten por un tema relacionado con los hijos, estos pueden pensar que son ellos quienes han motivado la discusión,  los hijos pueden sentirse culpables y afectarles todavía más.

Sabemos que las discusiones de los padres en su mayoría no son por culpa  de los hijos. Y aunque generalmente las discusiones que tienen los padres no significan que hayan dejado de quererse o que se vayan a divorciar. La mayoría de las veces esas discusiones son una manera de liberarse de las tensiones acumuladas cuando los padres han tenido un mal día o están muy estresados. La mayoría de la gente pierde los estribos.

Pero por desgracia en ocasiones los hijos no lo ven así y suelen preocuparse cuando ven u oyen discutir a sus padres. Y es duro para ellos oír gritos y palabras desagradables que en ocasiones se dicen.

Ver a sus padres alterados y fuera de control puede hacer que un niño se sienta desprotegido y asustado, UNESCO revelo que las discusiones entre los padres es uno de los factores que más pueden afectar a los hijos, y provocarles un desgaste emocional irreversible que puede terminar en una severa depresión para los más vulnerables.

La Canadem realizó una encuesta en donde 7 de cada 10 personas comentaron haber crecido en un entorno familiar lleno de peleas y gritos, marcándolos en su desarrollo personal.