Columnista invitada

Adolescencia, más sola que nunca

¿La soledad será más prevalente entre los jóvenes que entre los adultos mayores?

La soledad es algo terrible. Y hasta ahora, si se buscaba una relación entre sentirse solo y la edad esta era relacionada en su mayoría con los adultos de edad avanzada, pero al parecer ya no es así.

La soledad es un enorme problema que necesitamos combatir, ya que en estos años es más común ver el gran número de familias desintegradas y disfuncionales, lo cual ha ocasionado enormes vacíos entre los mas débiles que son nuestros jóvenes, los cuales no saben en ocasiones que camino tomar, haciéndolos más vulnerables a caer en depresiones severas, y por consiguiente en adicciones, pero que en su mayoría  los padres somos los últimos en enterarnos.

Hay una generación nacida a partir de los años 90, que creció rodeada de tecnología. Un mundo virtual, que para ellos es “su mejor amigo”

¿Cómo enfrentan esta soledad los jóvenes? Y la respuesta es que han encontrado un gran aliado en las redes sociales, a las cuales les entregan todo su tiempo libre, creando su propio mundo virtual lejos de toda realidad, lejos de practicar un deporte o convivir con la familia y amigos, prefieren pasar muchas horas frente a su computadora  creando un gran sedentarismo. Y algo denominado en la actualidad por los expertos como   “El Síndrome de la Soledad”.

La Cámara Nacional de la Mujer platico con jóvenes de 12 a 18 años y ellos comentaron que si se sienten solos pues sus padres por realizar largas jornadas de trabajo, no han podido convivir con ellos y que en la mayoría de los casos estos les han brindado tanta confianza haciéndolos sentir que son sus amigos que el trato padre-hijo a quedado en el pasado, pues muchos papas designaron responsabilidades muy grandes haciéndolos sentir que cualquier decisión que tomen es la correcta.

Suelen perder la seguridad en sí mismos comparada a cuando pequeños, pero muchas veces adquieren otros tipos de confianza y habilidades. 

Los padres y los adolescentes se confunden por la inconsistencia de su comportamiento. Pueden pensar racionalmente, pero sus emociones son inestables y puede que no apliquen pensamientos lógicos a situaciones reales.

Ellos necesitan apoyo e independencia para aprender. Ellos quieren ambas cosas: estar cerca de los otros y tiempo para estar solos, debido a que encuentran nuevos modos de relacionarse con la gente. 

Para comunicarse con adolescentes, esas contradicciones tienen que ser apreciadas.  El mal humor, la depresión y la inseguridad comúnmente alternan con la emoción, la alegría y el sentido de aventura.