Taller Sie7e

La princesa roja

¿Cuántos caminos para llegar a un premio?  Anunciaron en días pasados el Premio Cervantes de Literatura 2014,  no termino aún de saborear   la dulzura  de  Elena Poniatowska en todos los noticieros, periódicos y revistas  españolas en los días previos a la entrega del máximo galardón español. La mayor parte de estos medios hacía énfasis  en  su vida y obra, ineludiblemente salía a flote   su cuna aristocrática y su nacimiento  en París contrastando  con su apoyo en causas de la izquierda mexicana. Toda sonrisa y paciencia ella contestó de su visión de México, decía deberle mucho a Jesusa Palancares, personaje principal de su novela  “Hasta no verte Jesús mío”. El día de la premiación llegó con un vestido rojo de tehuana con bordados amarillos, era un sol a mitad del recinto. Es la primera mujer que dice su mensaje  desde el podium. Su discurso fue un balde de agua fría para los puristas. A mí me gustó porque creo que es una forma de reconocer a todas esas personas que viven en el anonimato y tienen una riqueza especial: los pregoneros, el vendedor de camotes, el afilador, el cartero, los jóvenes punk, los indígenas, los de a pie, los desposeídos que se convierten en germen literario. La mayoría de las veces no se habla de ellos en una premiación de esa naturaleza, ella  tuvo la fortuna de poder  decir lo que la mueve. Entre temas se filtraba la injusticia, la pobreza, el maltrato a la mujer, los niños explotados; hablo también del  exilio español y  del cobijo que México les dio a todos esos españoles. Su discurso nos atrapa desde el inicio, menciona a Gabriel García Márquez como uno de los primeros en lograr la presencia de la literatura hispanoamericana en el mundo. Te va contando dulcemente cómo aprendió el español, en la calle con los pregoneros, el poder transitar de la palabra París a la palabra Parangaricutirimicuaro, el idioma la deslumbro como este país que califica como temible y secreto, moreno y descalzo  al que pertenezco y amo. A diferencia de Frida Khalo que decía que ella no desearía regresar, Elena si piensa volver, volver, volver… convertida en un escudero femenino para llevar a los jóvenes  de la mano y mostrarles la magia de la lengua española.

La palabra mueve conciencias y cambia el mundo… Feliz domingo.