Taller Sie7e

De memorias

¿Tiene algún pendiente con la historia? No se preocupe, todos en alguna medida sentimos necesidad de contar tal vez un viaje, o señalar nuevo camino al centro de la república o al origen del universo, y si le gusta la pesca nos dirá seguramente cómo escasean los peces o si han reducido su tamaño,  de ser usted transeúnte distinguido sabrá describir las añejas calles, los vetustos edificios, las casonas convertidas en gasolineras… la lista es interminable.  Queramos o no vamos juntos haciendo historia, por ejemplo El Pensador mexicano, Joaquín Fernández de Lizardi, hereda su cuaderno de notas a sus hijos para que al final no cometan los mismos errores que él, así nace el Periquillo Sarniento. El resguardo de un pensamiento nos lleva a lecturas interminables, ¿ha tenido entre sus manos las cartas de su padre o madre?  Si son las pertenencias de alguien que decidió quitarse la vida, ¿no le parece tentador entrar a ese mundo? Develar los secretos íntimos de una persona que admira como si deseara descubrir  el tuétano de sus anhelos. Escribir y leer son procesos que aprendimos a la par desde pequeños, y en algún momento de la vida los abandonamos, como se deja un juego de mesa, y al paso del tiempo sale el mismo renovado. Antes sin decir que era romántico, hubo un tiempo en que los padres regalaban diarios a sus hijas y hasta tenían un pequeño candado para que solamente ellas pudieran ver sus propias notas.  Era una invitación a dejar testimonio de tus días más amorosos, el primer beso; la noche que no dormiste soñando con él, o el dolor que sentiste al descubrir que no eran para ti las flores o cartas. Esas hojas amarillentas cobijan un sentimiento, un impulso, la  dicha de un descubrimiento, la pasión por un lugar, son las memorias que describen tu paso por el tiempo, la revelación de una vida con sus aristas, sus bellezas y fealdades. Ahora que inauguramos año ¿se atrevería a  contar su historia? .