Taller Sie7e

Los cristales soñadores

¿Son los pensamientos un lenguaje en código, impulsos sin forma, sustancia?  El mundo de las ideas brota intangible, seduce y traspasa hacia lo real cuando se materializan esos pensamientos.  ¿Qué somos?, a ¿dónde vamos?  Todas esas minucias del ser humano que nos persiguen, las trata Theodore Sturgeon  en su novela «Los Cristales Soñadores»  Es una historia de ciencia ficción que enfrenta al odio y al amor.  Un médico que detesta al hombre (ser humano) va sembrando bacterias, malaria, culebras por todos las comunidadades, administra  un circo  para ir de pueblo en pueblo llevando sus atrocidades. “Los intereses de los hombres podían reducirse a un único tema: ganancia”  ¿Le suena familiar la frase? Por el otro lado hay un grupo de enanos, gigantes, mancos,  que enseñan todo lo bello a un niño maltratado que llega al circo por huir de su mentor: música, cine, pintura, lectura de libros de arte, ciencia, literatura…, él debe aprender a ser humano, Los hijos de los cristales que no son humanos tienen más nobleza que los verdaderos humanos. Surge un contraste entre lo feo y lo bello, las apariencias que mueven al mundo, la desesperanza y la fe y el amor que es lo único que nos va a salvar. ¿Somos reales o solamente un sueño? El texto tiene muchos vasos comunicantes, esos ramajes que la novela ofrece  y que aparentemente no tienen relación pero que sin lugar a duda hay un hilo un filtro, un  vaso interno que los comunica los enlaza.  No es una novela lineal sino que las escenas aparecen como una caja china, se abre y cuenta otra historia, y se abre y vuelve a contar. Así las historias no funcionan aisladamente sino que unas se subordinan a la primera a la verdadera para crear una tensión y seguir con la narración. Para los que desean escribir una novela esta obra es un buen ejemplo de la utilización de varios recursos que se aplican en el género. También es un acercamiento a la búsqueda de nuestras cualidades y a la reconciliación con uno mismo. Su lenguaje es sencillo y lírico. Theodore Sturgeon  como buen maestro influyó en la escritura de Ray Bradbury.  Lea para no  asfixiarse con más de dos millones de anuncios de los ilustres partidos políticos que nos lanzaran con nuestro propio dinero, lea para evadir esa realidad agobiante, «Los Cristales Soñadores»  le devolverán  la fe en el hombre.  ¡Feliz Domingo! .