Taller Sie7e

Señales en el camino

¿Ha sentido la libertad? Salirse de usted mismo  ir al centro de su ser para mirar cuál es su esencia, qué barro moldea su espíritu, cuál melodía envuelve sus pensamientos, la hoja que marca su ritmo. La lectura transforma los sentidos, tiene el poder de conservar la memoria, los lugares, el aroma del amor.

Benito Gámez está por el puerto, regresó a sus pasos donde se hizo poeta para centrarnos con su lenguaje en la prodigiosa maravilla de la Literatura. “es un espejo.

En ella están todos los secretos. Frente a un muro de furor apocalíptico una sola imagen rutilante nos consuela. La aventura no acaba con una simple muerte”.  

La poesía lo lleva a conversar con Dios, y en ese diálogo ve que el hombre tiene un prodigio pero no lo goza, los días son días y nosotros insistimos en ponerles nombres y con ello pierden la brillantez de su hermosura.

Un ejemplo: el lunes no es tan deseado como un viernes o un domingo. ¿Los lunes no tienen sol ni flores ni canto?      

Señales en el camino  inicia con “Domingo en el Café Mundo”  tiene una nota y dice: “El café El Mundo de Tampico forma parte de las grandes pérdidas históricas del puerto.

Tan dolorosa como los hermosos tranvías, que podían llevarte diez kilómetros, desde el centro del puerto, hasta la playa de Miramar…, mucho más verdaderos que los de San Francisco.

Pero el café chino El mundo tenía su propio ritmo perenne.

En la oscuridad más negra y en la tormenta más violenta; o en el desamparo más irremediable de ser paria, trío sin serenata alguna, sexuales mujeres hambrientas, crudos, y simples noctámbulos, el Café El Mundo era un faro de refugio las 24 horas del día.

En las madrugadas de Tampico las iglesias están cerradas, pero Dios tomaba café, o se comía una oreja de elefante (milanesa) ahí sentado al lado conmigo.

La insensibilidad bastarda le dio un tiro en la cabeza y lo cerró.”  La magia de las palabras por un instante toca tus fibras añejas y resguardan un pasado bello que no tiene retorno, como en las autopistas,  sin embargo podemos abrir las páginas de Señales en el camino de Benito Gámez para vivir ese tiempo que sólo un poeta transforma en metáfora viva.

¡Feliz Domingo!