Taller Sie7e

Prohibido educar

¿Cuál será el imán de lo prohibido? Existen prohibiciones que nos resultan verdaderamente gozosas. Cruzar la frontera de lo aceptable o no, ir del cielo al purgatorio y poner a temblar la tentación un poco  seduce. La eterna lucha entre el bien y el mal no desaparece. Hay un campo magnético que  atrae si estás huérfano de los tan sonados valores que se incuban desde la cuna familiar y en la escuela se refuerzan constantes con disciplina, perseverancia, atención, cuidado y conocimiento. José Vasconcelos presentó un proyecto de Educación que tenía como fin fundamental «salvar a los niños, educar a los jóvenes, redimir a los indios, ilustrar a todos y difundir una cultura generosa y enaltecedora ya no de una casta sino de todos los hombres»  ¿Es ya anacrónica la propuesta?  En sus Memorias —en la parte llamada el Desastre— habla de los edificios que rescató para formar la hoy Secretaria de Educación, causando la molestia del ministerio de Obras Publicas, pero, él, recuperaba iglesias, conventos, terrenos para  escuelas, oficinas, bibliotecas... Gracias a esa visión hoy podemos admirar los hermosos edificios, sus murales, la ornamentación. Era urgente reconstruir un país, y en Obras Públicas tardaban para decidir hacer una construcción. No había llegado  a ese puesto para labrarse un futuro personal, sino que tenía prisa y ansia de ver un México en la modernidad, y la educación era esa llave. ¿Cuántas veces se ha dicho lo mismo?  Su familia siguió viviendo en una casa pequeña de Tacubaya. Se prohibió privilegios innecesarios, lo importante era  construir la conciencia hispanoamericana, el lema de la UNAM  concentra y  encierra esa quimera: «Por mi raza hablará el espíritu».  

La silla del maestro de  América les ha quedado grande a quienes sin pena ni gloria han desfilado por la Secretaría de Educación Pública con sus leyes torturantes, que sólo beneficia a los dueños del dinero, para seguir como vamos se prohíbe educar, pensar, estudiar, leer, ser feliz, para que los reyezuelos de la política y sus hijos: los mireyes, sigan haciendo de las suyas en todo el país. ¿Usted que me dice? Feliz Domingo…