Taller Sie7e

ÍTACA

De¿Cómo despedirías a un ser querido? ¡No se espanten! No se trata ni se insiste en abrir una llaga. En esta época hay muchos jóvenes que van a emigrar del puerto, sea para continuar sus estudios,  buscar un trabajo, o dejar la casa de sus padres para vivir. Piense un momento qué le diría, ¿lo común? Como en la canción de Serrat: «mi santa madre me lo decía, cuídate mucho Juanito de las malas compañías…» Pero no, tal vez sea la oportunidad de abrir su corazón  y buscar la expresión distinta y escribírsela al  joven que se marcha. Recuerdo que fui a una entrevista de trabajo en San Luís Potosí,  mi madre me abrazó y me dio una tarjeta nada más, escrita con su puño y letra  decía: «Nada te turbe, nada te espante, todo pasa, Dios no se muda, la paciencia todo alcanza quién a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta»  le pidió prestadas las palabras a Santa Teresa y aún conservo esa frase en mí. Decir un mensaje emotivo sin metáfora es como echar agua simple a una alcantarilla, se va todo directo, pasa sin dejar por lo menos una arenilla en el inconsciente. La poesía con su lenguaje polifónico mueve, a veces incomoda y otras consuela, tiene un poder sensitivo, las imágenes hechas palabras se quedan contigo siempre.   Konstantino Kavafis en su poema Ítaca habla del origen utilizando la metáfora de un largo viaje y lo que encontrarás en esas veredas, despide y anhela que regreses a la raíz, pero no vacío sino pleno de experiencias. El poeta de Alejandría  toma la travesía de Odiseo para lanzarnos a ver y sentir el mundo, conocer a los sabios,  los perfumes, las piedras preciosas, pero también nos advierte que nos vamos a encontrar con Lestrigones, Cíclopes o el airado Poseidón. ¿Los peligros, la tentación  los podemos evitar? Busque este poema, en sus versos le aseguro que encontrará una voz imperecedera auténtica, lo que necesitamos para despedir a ese joven que hoy emprende su viaje y que tal vez no haya retorno como en las autopistas.  Lea y sentirá un poco de felicidad… carpe diem.