Taller Sie7e

Huellas indelebles

¿Incluyó  entre sus regalos navideños un poco de tolerancia y de  respeto? Celebremos la resurrección de la esperanza, las últimas gotas del 2013  se evaporaron y la ilusión del año  flota como un ahogado.

¿Cuántos amigos ya están en el coro celeste? Un sólo paso y el puente de  vida se  termina. Aquí dejaremos testimonio de nuestras obras y no hay retorno, como en las autopistas. Qué trajinar por la ciudad por estos días…Un joven cruza conmigo y me pregunta ¿Es usted? —y de inmediato me abraza. Una chica pasa la calle para saludarme. Voy al supermercado y la cajera sonríe diciéndome: Estudio para ingeniera. Son de las pequeñas joyas que te regala el oficio de la enseñanza,    ahí se da la oportunidad de sembrar.

En 2013 a los docentes nos han dicho de todo, nos señalan de lo peor, y generalizar  abre  heridas profundas. Hay maestros que toda su vida la han dedicado a la elevación del espíritu.  Quien me marcó para comprometerme con mi ser maestra fue la Doctora Ana Elena Díaz Alejo. Amiga y gran ejemplo para la filología y la literatura,  aún conservo todas mis tarjetas de estudio, donde escribía los términos para  abrir  el texto literario. (Oxímoron, sinestesia, hipálage, aporía, etc) Por ella conocí a “Coyote trece”,  personalmente a Beatriz Espejo, a Emmanuel Carballo…Un día me regaló su “Diccionario de Retórica y Poética”  de Helena Beistáin;  una primera edición  rustica de Editorial Porrúa.

Es de gran ayuda  porque te acerca  instrumentos para la percepción más nítida de la obra literaria, y de códigos de otras disciplinas. Además, da ejemplos  y por ende, envíos a lectura de poemas, cuentos dónde se utiliza el recurso explicado. El renacimiento de la retórica en habla hispana se debe en gran medida a la labor incansable de la doctora  Beristáin,  insistía en que la retórica volviera a las aulas para que maestros, investigadores y alumnos, desarrollarán su lenguaje en forma convincente  y eficaz. Afirmaba que  acercarse a las  inteligencias más finas  y las sensibilidades más exquisitas  podía mejorar la calidad de vida. Huellas indelebles  nos deja la Doctora Beristáin  para la fortuna de la UNAM y de  nuestro País. Nosotros los ciudadanos comunes, debemos  acercarnos a la obra de los grandes. Recuerde no hay retorno. Aprovechemos la vida ¡Feliz  Año!