Taller Sie7e

Fiesta de muertos en México

La Muerte estaba alegre en México, se llevaba a los viejos,  a los enfermos,  y a los ebrios. Coqueta pintaba su calavera de amarillo, verde o negro. Se enredaba estampados pañuelos en las vértebras desnudas de su cuello. Lucía de ala ancha su sombrero. Movía su esqueleto al ritmo de la música, bebía pulque, los parientes le pulían los huesos, el camposanto se llenaba de flores y los altares de tamal y rezos.

Pero la muerte del hombre llegó de manos del hombre. Doble esa muerte. Muere el futuro del asesinado y muere la humanidad en el asesino.  Ya sin futuro y sin humanidad, este país cayó en el abismo. Hoy sus campos son cementerios clandestinos. Su tierra, de ceniza humana, expulsa los cuerpos para que busquen su nombre en la lista de desaparecidos que registra el gobierno.

Las grandes avenidas se llenan de manifestantes y protestas, son el nuevo camino marcado con cal y cempoalxóchitl para que los ausentes sepan por dónde volver a sus hogares. Y volverán, de tanto repetir sus nombres, de tanto mostrar sus rostros, de tanto reclamarlos como hijos, como hermanos. Volverán, que no les quepa duda ¿Acaso no es en México donde los muertos nunca se separan por completo de este mundo? Volverán, y mientras, no habrá cruz, ni habrá tumba, ni habrá tregua.

La Muerte está triste en México. Se ha trastocado la más profunda de nuestras tradiciones. Las almas en su sepulcro escuchan los gemidos de las víctimas del genocidio. ¿Cómo hemos ahora de honrarlos, cómo celebrar su día de presencia y marcarles la senda del regreso? Ahora que necesitamos su poder desataremos el inframundo, les diremos a nuestros muertos que se queden aquí hasta recuperar a los que sufren secuestro, hasta resarcir el duelo, hasta encontrar la verdad, hasta castigar y exterminar a los corruptos. Aclamaremos a los arcángeles con sus espadas en llamas, para que destruyan el mal y sus raíces. Le pediremos al dios nahua que castiga a los criminales, que detenga a quien obstruye con sangre el camino de paz hacia la eternidad de nuestros jóvenes.

Es Fiesta de Muertos, bailarán los enmascarados en las calles sonando los tambores, golpeteando con la fuerza milenaria de sus bastones un suelo empatrullado por la gendarmería. Los soldados rodearán el territorio para copar el paso a ángeles y demonios. ¿Qué espíritus despertarán en respuesta a los muertos de México? ¿Qué altares mantendrán vivo el fuego de la justicia? ¿Qué memoria nos recordará que somos seres humanos dignos de vida?

La respuesta está en ti.