Taller Sie7e

Divagaciones

¿Lee sentado o de pie?  José Vasconcelos  hacía una distinción de libros que placidamente podía leer sentado, de entretenimiento o que no le provocaban alguna emoción como para levantarlo. “como si de tierra sacasen una fuerza que nos empuja los talones y nos obliga a esforzarnos para subir”. Su pasión lo hacía transfigurarse para entrar al libro. Los textos que leía de pie eran: la tragedia griega, Platón, la filosofía indostánica, los Evangelios, Dante, Espinosa, Kant, Schopenhauer. Existen infinidad de escritos que nos provocan esa necesidad de ponerse de pie para sentir con ellos.  De la misma manera que elevamos nuestro cuerpo y aplaudimos con toda fuerza por un concierto, una sinfonía, una danza, esa es nuestra manera de expresar agradecimiento por un regalo a nuestro espíritu. Así, muchos chicos recibieron medallas en este tiempo de graduación y alegres los ovacionamos por sus logros,  dentro de unos años recordaremos esta fecha  e irremediablemente  la asociaremos con la fuga del Chapo Guzmán, dos caras simbólicas, paradoja de época.  De 1968 qué recuerda más ¿los juegos olímpicos o la matanza de Tlatelolco?  También puede suceder que no recuerde nada, es lo común en nuestra historia mexicana. Levantar el ánimo, la voz, contrastar nuestras ideas son algunas cosillas  que incita la lectura. En este verano  ardiente del trópico,  bajo la sombra de un árbol de mango, en un parque, disfrutando del fresco de la laguna o de la brisa del mar puede ir a leer algo que lo levante, que lo haga sonreír,  o le suscite asco, no importa, lo trascendente es que le  mueva y abra una ventanita en su ser. Precisamente el día de la entrega de certificados de la secundaria, llegó una alumna con un libro que le había prestado “La mecánica del Corazón”, de Mathias Malzieu,  y con sencilla su voz me dijo: tenía razón; la lectura me ha ayudado a no sentirme sola, gracias. Estas palabras son un tesoro, hacen que me ponga de pie y continuar  insistiendo  en la lectura… Feliz domingo. .