Taller Sie7e

Diálogos

¿Por qué una plática se convierte en combate?  La búsqueda de un vaso receptor para las ideas, la necesidad de manifestar nuestros sentimientos, decir lo que pensamos sin que el río se lleve las palabras, unas veces lo podemos hacer con una pared, otras, con alguien cercano lo suficientemente inteligente para poder entablar una dialéctica. Conversar no es copiar y pegar, ni escuchar una frase para darle un breve cambio y decirla sin más, sólo para cubrir un expediente, no es una sola voz  portadora de todos los conocimientos, sin dar la oportunidad  de abrir una pequeña grieta que permita un poco de luz, de aire,  a esa plática. Tal vez el misterio de la lectura es un diálogo invisible que no impone el cómo es o lo que bebe ser. Efraín Bartolomé y Juan Domingo Argüelles son dos poetas  que llevan  dieciocho años en coloquio, los veo caminando, subiendo la cuesta que lleva al Ágora como en la Academia de Platón, ambos con su voz pausada, sencilla y fuerte, hablando de la Poesía, del lenguaje, de  libros. Juan Domingo conoce toda la obra de Efraín  y la presenta en su Diálogo-libro, a manera de entrevista-ensayo. «¿Cuál es tu definición de poesía?  La invocación de la Gran Diosa desde lo más profundo del corazón humano. Hundir el lápiz afilado hasta el fondo del corazón sombrío y escribir con sangre o luz lo que tengas que decir a la Diosa. ¿Qué función cumple la poesía? Mostrar a los humanos su dimensión divina, su pertenencia al todo: esto es eso, nosotros no somos sin el viento, el agua, el aire, la tierra, los animales, las plantas y la materia mineral. A fin de cuentas de eso estamos hechos. La poesía logra eso: hace que el hombre redescubra su alma o descubra que tiene una» En su decálogo Efraín Bartolomé afirma: «No sucumbirás a las tentaciones de los dioses menores. Ni Zeus ni Apolo ni Plutón. Rechazarás sus monedas seductoras, su lógica implacable, su poder engañoso. No escribirás discursos para los poderosos ni harás publicidad para los dueños del mercado ni te encadenarás al dogal académico.» ¿Cuántos hay que con sus textos alaban  o sirven al poder, llámese del estado, o de los dueños del dinero? leamos para abrir el diálogo.  Carpe diem..