La vida es un circo que nos va quitando lo payasos

Frases para amar la vida. Existen frases que nos acompañan por la vida. Uno se las repite por una u otra razón. Algunas sirven de consuelo, otras nos confirman una verdad ineludible. Otras están ahí para recordarnos algo significativo. Quiero compartirle algunas de "mis" frases. No sé exactamente de dónde provienen, algunas las debí haber visto en alguna barda pública o en alguna novela. Pero no he intentado buscar su autoría, pues eso, a mi modo de ver, las volvería más humanas y prefiero que se queden así como están. Guardando en sí mismas su autoridad.

A veces uno no sabe qué hacer con la vida, pero la vida siempre sabe qué hacer con uno. Indiscutiblemente que la vida es más sabia que toda la sabiduría que uno pueda almacenar. No es que crea que las leyes de la vida son prueba de una racionalidad trascendente. Más bien, creo que la evolución nos ha diseñado, como individuos y como sociedad, para que en los momentos de desconcierto otras fuerzas vengan a ayudarnos a encontrar el camino.

El ser humano es la única especie que tiene que pasar por un periodo de franca estupidez para alcanzar la madurez. (La escuché del escritor Javier Velasco). El periodo de franca estupidez es evidentemente la adolescencia. Como yo tengo que repetirme esto por razones familiares, la frase es recurrente en mi vida. En casa habita un espécimen que marcha por túneles desconocidos, por senderos mentales que me resultan ajenos. Pero sé que algún día encontrará la luz. Ya sé que el "periodo de estupidez" no desaparece por completo de nuestras vidas, pero sí que con el tiempo se convive con algo que se acerca a lo que llamamos razón.

La vida es un circo que nos va quitando lo payasos. Esta frase es increíblemente bella. Rebela como, ante las leyes de la vida, es difícil seguir siendo el tonto arrogante que una vez fuimos. Nos hace ver que finalmente la soberbia y el exceso de autoestima no son compatibles con lo que ocurre en la existencia. Conozco a varios "payasos", incluso en edad un poco avanzada. Pero también sé que esta es una verdad contundente. Y que más tarde que temprano, a esos sujetos "lo payaso" les será arrancado con toda violencia.

Lo que no se puede, no se puede y además es imposible. Esta frase se le atribuye al Jamaicón Villegas. Un jugador de las Chivas del Guadalajara en la época en que el equipo arrasaba con todas las copas posibles. Tamaña contundencia, que raya en el disparate, deja ver, sin embargo, que "lo que no se puede, no más no se puede".

Uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida. Esta frase la oí en una canción de Chabela Vargas. Nunca he oído una sentencia tan llena de nostalgia. El resto de la canción también es para llorar.

Necesitamos que alguien sea testigo de nuestras vidas. Esta afirmación proviene de la película ¿Bailamos?. Sí, esa misma en donde el actor Richard Gere, con una flor roja en la mano, aparece guapísimo, surgiendo de una escalera eléctrica para reencontrarse con su esposa y aclarar el malentendido. En una escena anterior, el detective, encargado de descubrir la infidelidad, le pregunta a Susan Sarandon por qué no se divorcia. Y ella, sabia, le responde de la necesidad de contar con alguien quien nos confirme los actos de nuestra existencia. La vida humana sin testigo es insoportable. Requerimos que alguien funcione como espectador de lo que hacemos. Si no, la existencia carece de sentido.

La gente nunca es como creemos que sea. Claro que esta frase es demasiado radical, pero algo tiene de verdad. A veces he sentido con vergüenza que a quien califiqué de antemano de antipático, en realidad era un hombre generoso. Y también a la inversa, a quien creí alguna vez amiga para toda la vida, de buenas a primeras, dejó de contestarme las llamadas, cuando tuvo un puesto, que creyó alto en una institución.

Nunca aprenderás nada de quien piensa como tú. Esta frase sirve para recordarme que hay que tener los oídos bien abiertos a quien tiene una opinión diferente y sabe argumentarla. Solo así es posible seguir aprendiendo. Si en una discusión inmediatamente se recurre a lo que uno considera verdad probada, y se rechaza lo que se escucha, es imposible que en nuestras vidas entre algo nuevo. Sí, es cierto que es bueno confirmar que tenemos razón. También es bueno conjurar con un gran amigo o amiga y asegurarnos que seguimos compartiendo un modo de ver la vida. Es más, diría que es necesario. Pero esta frase me recuerda que, para seguir avanzando, hay que volverse humildes y estar dispuesto a dejar de lado lo que parecía incuestionable.

Cuando en alguna conversación veo que a algunas amigas sólo les interesa imponer su opinión, y que han bajado la cortina a otras perspectivas, pienso que es la peor manera de envejecer. Muchas personas de la tercera edad se han vuelto viejas, no porque la edad las haya alcanzado, sino porque han dejado de escuchar otras opiniones.

Si Usted tiene frases que compartir, le agradezco si las envía al correo timo333ali@megared.net.mx (con su nombre o con seudónimo si lo prefiere). En un artículo futuro las publicaré.