¿Qué pasará con la salida del Reino Unido de la Unión Europea?

Confié hasta el último minuto que los británicos no abandonarían la Unión Europea. Su buen uso de la razón y su sentido común se impondrían sobre su afán de hacer diferente las cosas, el provincialismo de las regiones rurales y la seducción de los populistas.

Hasta la una de la mañana del viernes, seguí con interés (más bien con ansiedad) los resultados, segundo a segundo, que aparecían en la página de internet de la BBC. De Gibraltar llegaron los primeros resultados que daban motivo a la esperanza: casi la totalidad de la población votó ahí por la permanencia. Pero pronto se reflejó la tendencia que el brexit ganaría y con ella llegó la decepción.

A favor de la permanencia votaron los escoceses, los habitantes de Londres y los jóvenes del país.  En contra, las regiones rurales, la población de menor escolaridad, la clase media baja, los trabajadores y los viejos. 

La campaña por abandonar la Unión la dirigieron dos figuras: el populista Nigel Farage del Partido Independentista (un tipo francamente antipático) y Boris Johnson, ex alcalde de Londres, miembro del Partido Conservador, altamente popular y muy oportunista, pues todavía hace algunos meses decía estar a favor de la permanencia.  La bandera antieuropea le ha servido a Boris -como todos lo conocen- para acercarse al cargo de primer ministro, deshaciéndose del impedimento que significaba la popularidad de su compañero de partido David Cameron, reelecto primer ministro hace apenas un año.    

¿Por qué los británicos decidieron salirse? Ya desde hace tiempo había logrado imponerse la idea de que todas las reglas en la isla provienen de la Unión Europea y que éstas impiden el crecimiento económico natural del Reino Unido. Para muchos, funcionarios desconocidos detrás de un escritorio deciden en Bruselas los destinos del país.

El miedo a la migración incontrolada que supuestamente es producto de la permisividad de los políticos de la Unión jugó también un papel importante. Quienes votaron por la salida, creen que su voto contribuirá a la recuperación de la soberanía perdida, tal como lo exhorta el eslogan de la campaña “Retomemos el control”.

También hay que señalar que el Primer ministro David Cameron fijó la realización del referendo en momentos en que el descontento por la economía del país es grande. Como se ha vuelto recurrente en los referendos que tienen que ver con la Unión Europea, el referendo británico fue una oportunidad para que los electores mostraran su descontento con la situación interna. La Unión Europea, bajo cierta coyuntura, puede muy bien ser hecha culpable de cualquier clase de problemas. 

Pero, ¿cuáles son las consecuencias políticas del brexit?  

1. Dimisión del primer ministro inglés

Ya David Cameron ha anunciado su renuncia, pero permanecerá en el cargo hasta octubre. Lo que ha despertado el enojo de los políticos europeos, pues conforme a los tratados, las negociaciones para concretar la salida deben iniciarse inmediatamente en que un país informa de su voluntad de abandonar la institución. Cameron no puede emprender las conversaciones que conducirán a la salida oficial en dos años, pues esto deberá hacerlo su sucesor. Pero, hasta el momento no está claro quién ocupará el puesto. Esto lo decidirá el Partido Conservador en una asamblea nacional.  Pero no hay muchos que puedan mostrar ahora que al país le irá mejor fuera de la Unión Europea.

 2. Debilitamiento de la Unión Europea

Efectivamente la salida del Reino Unión significa un duro golpe para la Unión, pues perderá un miembro fuerte política y económicamente. El Reino Unido es el tercer contribuyente de la Unión, es miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, la quinta economía del mundo y una potencia nuclear. Además, el Reino Unido venía impulsando un modelo de Unión Europea en que se asegurara el libre mercado, el mínimo de burocracia y las políticas de austeridad financiera por parte de los estados miembros. Sin embargo, el presidente de la Comisión, del Parlamento y del Consejo Europeo tratan ahora de dar celeridad al proceso de salida, con el fin de reinstaurar la calma.  

3. El posible efecto dominó

La salida del Reino Unido ha alentado a los líderes populistas y de ultraderecha de otros países europeos a exigir un referendo similar al realizado en Gran Bretaña. Especialmente interesante es el caso de Francia, pues el próximo año habrá elecciones presidenciales, y la líder de la ultraderecha francesa, Marie Le Pen, una abierta adversaria del proyecto europeo, tiene buenas posibilidades de llegar al cargo.

4.  Efectos en Escocia e Irlanda del Norte  

Tanto los políticos escoceses como los irlandeses del norte han manifestado su intención de realizar referendos sobre la permanencia de sus regiones en el Reino Unido, pues sus afanes independentistas se habían diluido en los últimos años debido a la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. En Escocia, casi dos terceras partes de la población votaron por la permanencia.  

5.  Los ciudadanos del Reino Unido serán extranjeros en Europa

Los ingleses ya no podrán estudiar ni trabajar en los 27 países que conforman la Unión sin las grandes facilidades que tenían como ciudadanos europeos. Los más de un millón de británicos que viven en el sur de Francia o en la Toscana ahora necesitarán visas de estancia como la requieren los marroquíes o los chinos. Lo mismo ocurrirá con la enorme cantidad de extranjeros europeos que residen en el Reino Unido.