Ser portero es una actitud ante la vida

Sin duda la labor más destacada del equipo mexicano fue la del portero Guillermo Ochoa. Si al final del juego el hombre en la portería dijo que agradecía a Dios por este juego, nosotros tenemos que agradecerle al Dios del futbol por contar con Memo. Así que vamos a analizar qué es ser un portero, cuáles son los rasgos psicológicos que lo distinguen.  

En primer lugar el estar ante la portería significa estar sometido ante una gran presión, lo que exige que el portero tenga el carácter para afrontarla. En el juego tiene una posición muy especial: es el último hombre que puede detener el ataque del adversario. Detrás de él no hay nadie. En ocasiones debe corregir una cadena de errores de su equipo o evitar un autogol.

Por un solo error un portero puede convertirse en el culpable de una terrible derrota, ser el objeto de una despiadada crítica. Hay que recordar en este contexto a Iker Casillas, el portero español, en el juego de España contra Holanda, a quien le fue adjudicada, en parte, la derrota (5-1). El portero no tiene la posibilidad, como sus compañeros de equipo, de reivindicarse en otras jugadas, de ganar duelos individuales o de decidir los goles de su equipo. En el caso de Iker Casillas lo único que pudo hacer fue pedir disculpas a la afición unas horas después del partido.

La presión a la que se ve sometido el portero se ve de forma bastante evidente en los tiros de castigo. En el penalti, la situación de mayor tensión en un partido, el portero se encuentra en una situación de gran desventaja. Hay que tener presente que la portería mide 7.32 m x 2.44 m, es decir, 18 metros cuadrados. Con su cuerpo un portero puede, cuando mucho, cubrir la tercera parte de esta superficie. En un disparo de penalti el balón puede alcanzar 70 km/h, con lo que llega a la portería en un lapso de 0.5 segundos, mientras que el tiempo de reacción del portero asciende a 0.2 segundos. Esto significa que si el portero espera hasta identificar hacia dónde se dirige el balón en la mayoría de los casos ya no tendrá tiempo para atraparlo. En promedio en la historia de los mundiales y del campeonato de Europa, el 90 por ciento de los tiros de penalti terminó en gol. El portero tiene pues todo en su contra. Ante esta situación el portero debe aguantar la presión y estar convencido de que puede detener los disparos. 

Una segunda característica del portero es precisamente la seguridad en sí mismo, lo cual debe reflejar en su lenguaje corporal. Estar en la portería no es una posición en la que uno pueda esconderse o actuar conforme a estrategias precisas. El adversario debe saber que en la portería se encuentra alguien que es invencible, que puede entrar por el balón cuando los atacantes lo empujan y que puede detener los disparos más fuertes. Un portero que confía en sí mismo le da a su equipo confianza y seguridad. Este es uno de los componentes más importantes en la relación entre el portero y los demás jugadores. Ellos deben sentir que están siendo apoyados por el portero, lo que contribuye a aumentar su voluntad de triunfo. 

Una tercera característica es la capacidad de tomar decisiones de manera rápida. Hay que decidir cuándo reaccionar, anticipar, arriesgar o preferir el juego tranquilo en un lapso mínimo de tiempo. A estos rasgos hay que agregar que la calidad de un portero se demuestra en la reacción a sus propios errores. Quien pierde la concentración después de un error no tiene aptitudes para ocupar la portería. La siguiente jugada se presentará a los pocos minutos y es necesario manejarla adecuadamente, superando el error ocurrido. 

Finalmente, hay que señalar que en el fútbol moderno, la idea de lo que debe ser un portero ha cambiado, pues ya no se trata solamente del último hombre en la defensa, sino también el primero que pone en marcha la jugada. Él es el arranque y con ello ya define lo que vendrá después. Ahora los porteros intervienen más en el juego, llegando a ocupar por momentos las funciones de otros jugadores. Por ello, el portero también debe mostrar buenas habilidades futbolísticas.  

Si se tienen presentes estos elementos, seguramente el trabajo de Memo Ochoa podrá ser apreciado en su justa importancia. Pero, hay otro tema al que quisiera referirme: el jugador número doce, que en este Mundial es especialmente colorido.

Doctora en sociología, historia y psicología por la Universidad de Freibourg, en Alemania.